Política

La defensa de los Derechos Humanos

Antonio Alonso Marcos
La Unión Europea (UE) lleva a gala ser una ferviente defensora de los Derechos Humanos, que indudablemente le viene de su tradición cristiana. Es su producto estrella (junto con la democracia y la Ilustración) y busca exportarlo por todo el mundo. Unas veces con éxito y otras no tanto.

La estrategia que utiliza para implantar más allá de sus fronteras el aprecio por la observancia de tales Derechos es bien sencilla. Como bien sabrán, hay dos maneras de hacer caminar a un burro: o bien poniéndole delante una zanahoria (lo que otros más finamente llaman la sunshine policy) o bien pegándole con una vara. Pues bien, la UE elige siempre la zanahoria.

Esto se traduce en una inyección de capital, de inversiones, en países con déficit democrático, para ayudarles a hacer esa transición a un Estado moderno, a una economía de pleno mercado, etc.

Esta estrategia también la sigue en Asia Central. En total, con su programa TACIS (Technical Assistance to the Commonwealth of Independent States) ha invertido allí alrededor de 310 millones € desde 1991 a 1999. Sin embargo, como ella misma reconoce, no siempre ha conseguido alcanzar los objetivos planteados.

Durante este mes de mayo estamos recordando el primer aniversario de la mayor tragedia acontecida en Asia Central desde hace mucho tiempo. Tanto que algunos analistas no han dudado en compararla con la que tuvo lugar en Tiananmen en 1986. Me refiero a la masacre de Andiján (en Uzbekistán) los días 13 y 14 de mayo de 2005, en la que militares a las órdenes del Ministro del Interior (y algunos aseguran que también del propio Presidente Karimov) abrieron fuego indiscriminadamente sobre cientos de manifestantes desarmados. Obviamente, la postura de la UE es clara y tajante: la defensa de los Derechos Humanos, la exigencia de la creación de una Comisión de Investigación Independiente,…

Sin embargo, la respuesta del régimen uzbeko fue igual de clara y de tajante: NO. Al parecer, la ayuda económica recibida de la UE no fue suficiente motivo para abrir ese proceso de investigación.

La reacción de la UE fue de nuevo dura: prohibición de venta de armas a Uzbekistán y veto de permisos de entrada en la Unión a una lista de altos funcionarios uzbekos sospechosos de estar involucrados en la matanza. A Karimov le faltó tiempo para echarse a reír… Y ahí se quedó la cosa. Se dejó de presionar al Gobierno uzbeco. Y cuanto más tiempo pase, menos presión ejercerá.

La defensa de los Derechos Humanos debe ser tajante e incansable. Se debe ayudar en la transición a la democracia, al respeto a las libertades ciudadanas,… pero la pedagogía que se debe imponer debe ser tan clara como la importancia de lo que se defiende. Si queremos hacer ver a este tipo de gobernantes que lo que está en juego no es un asunto baladí, vacío, secundario, optativo,… sino que es algo importante, esencial, prioritario, vital,… se debe apostar con fuerza por este tipo de asuntos.

Si se quiere lucir con orgullo el título de “Defensora de los Derechos Humanos”, la UE debe tomarse esta tarea mucho más en serio.

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