Política

China y Japón cooperarán en el sector energético

Después de una década en la que el líder chino no había pisado el suelo japonés, Hu Jintao ha aprovechado su visita para que sus vecinos e históricos rivales se comprometan a cooperar con ellos en una de las materias más sensibles para la comunidad internacional: la energía.

Después de la visita de Hu a Tokio
Hu Jintao sabía que no quería una visita meramente formal, sino que buscaba nuevas vías comerciales y convencer a los japoneses de que su rivalidad era menos peligrosa que el precio de los combustibles.

La preocupación de las autoridades de Pekín por el suministro energético quedó demostrada con el descubrimiento, por parte de los servicios de inteligencia indios, de que estaban construyendo una base de submarinos nucleares frente a las Islas Spratly. Este archipiélago, que reclaman Filipinas, Taiwán, Malasia y la propia China podría tener un subsuelo rico en petróleo y gas.

Otro ejemplo fue el apoyo militar de China al régimen de Robert Mugabe en Zimbabue. Hace menos de quince días, un barco lleno de armamento que habían enviado los chinos para que el dictador pudiera defenderse eficazmente si perdía las elecciones tuvo que volver a puerto sin desembarcar un solo fusil. Era la expresión de una alianza recién establecida para importar petróleo y otros minerales, entre los que habría que destacar el platino. La comunidad internacional y las fuerzas de la oposición lograron bloquear la ayuda del régimen comunista.

Por eso, uno de los temas principales de la visita han sido los permisos para explotar los yacimientos de gas que se encuentran en la porción de Océano Pacífico que hay entre China y Japón. Hasta el momento parece que no se han puesto de acuerdo sobre la jurisdicción territorial de cada uno, algo que ya causó un conflicto diplomático cuando los japoneses consideraron, en abril de 2005, que podían empezar a perforar en unas aguas que China no les reconocía.

El contexto internacional es propicio a esta cooperación. Según los analistas consultados, el barril de crudo podría alcanzar los 200 dólares en 2008, mientras que los precios del grano y el maíz están provocando que la producción de los biocombustibles se reduzca y que los organismos internacionales cada vez los consideren más como los principales culpables del desabastecimiento que se ha generado en 19 países en vías de desarrollo. Ni China ni Japón tienen reservas petrolíferas.

Las relaciones entre Tokio y Pekín han sido frías hasta ahora, porque los japoneses rechazan la interpretación que hacen los chinos de la guerra que los enfrentó en 1937. El primer ministro nipón visita todos los años el Santuario de Yasukuni para recordar a los caídos, ante el escándalo y las protestas de China. En él se encuentran enterrados algunos de los criminales de guerra más violentos, culpables de violaciones, amputaciones y asesinatos de civiles.  

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