El Ministerio del Interior de Pakistán ha confirmado que al menos cuarenta personas han sido asesinadas y decenas permanecen heridas tras una ola de atentados terroristas contra policías y funcionarios. Los ataques han tenido lugar en las ciudades de Lahore, Peshawar y Kohat.
Lahore, Peshawar y Kohat
Las fuerzas de seguridad de Pakistán han necesitado más de cuatro horas para poner fina los atentados terroristas lanzados durante la jornada en Lahore, la segunda ciudad en importancia del país. Allí, al menos veintiocho personas han sido asesinadas en diferentes asaltos terroristas perpetrados de manera simultánea.
De acuerdo con fuentes oficiales, terroristas armados con granadas y chalecos de explosivos atacaron una academia de comandos en el suburbio de Bedian, otra escuela policial en la zona de Manawan y las oficinas de la Agencia Federal de Investigaciones (FIA).
Otras once personas murieron tras estallar un coche-bomba ante una comisaria de Kohat. Entre las víctimas mortales se encuentra un menor de edad.
Horas después, la ciudad de Peshawar también era blanco de un atentado terrorista contra una residencia gubernamental. Las cifras provisionales arrojan un muerto y otras diez personas gravemente heridas.
Pakistán, un país que posee el arma nuclear, fronterizo de Afganistán y aliado clave en la guerra de EEUU contra el terrorismo, se ha visto minado por ataques reivindicados o atribuidos a los talibanes en los cuales han muerto más de 160 personas desde el 5 de octubre.
El Gobierno paquistaní aseguró que el país se enfrenta a una nueva guerra tras el incremento de los ataques terroristas en el corazón político del Penyab, lejos del centro terrorista talibán de la región tribal del noroeste.
El ministro del Interior, Rehman Mali, declaró que “están llevando a cabo una guerra de guerrillas. Primero fueron activos en el NWFP (Provincia de la Frontera del Noroeste), ahora son activos en el Penyab. Son terroristas pagados para desestabilizar a Pakistán”.
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