Política

Divorcio francés

A los socialistas franceses les toca ahora recomponer sus fuerzas y replantear la alternativa a Nicolás Sarkozy. Cuando los titulares de prensa consideran en estos días que “el divorcio de Royal rompe el socialismo francés” estamos ante una desavenencia afectiva y ante un conflicto político en toda regla.

Santi Lucas
La candidata presidencial francesa, Sègolén Royal, se ha separado en poco tiempo del ejercicio del poder y del padre de sus cuatro hijos. Su pareja era el primer secretario del Partido Socialista, François Hollande, pero, a pesar del compañerismo ideológico que los unía, la cohabitación no ha sido posible y a la segunda vuelta ella lo ha plantado. Mientras ha durado la exposición pública ante los electores, Royal y Hollande han disimulado, aunque bien poco, sus diferencias político-maritales, pero la olla terminó por explotar en el momento justo en que se cerraron los colegios electorales el pasado domingo y el equipaje de Hollande aterrizó en la puerta de la calle.

El culebrón Royal-Hollande no se termina en la frustración de una derrota electoral o en el enfriamiento de un amor de casi tres décadas. Ambas cosas suceden con frecuencia, con secuelas personales y diversas y una trascendencia pública mínima. En este caso concreto, la separación no tendría ningún interés añadido si, detrás de ella, no latiera una encarnizada pugna por hacerse con las riendas del PSF. La convivencia familiar entre los dos líderes se habrá quebrado por varios motivos (incluido, según parece. el de la infidelidad explícita), pero a nadie se le oculta que el protagonismo político y los planes de futuro de ambos en ese terreno estaban muy enfrentados.

La política somete en ocasiones a pruebas muy duras a las parejas. Hay un sinfín de historias que han sacudido lazos mal trabados o que han resistido experiencias y traiciones muy fuertes.

A los socialistas franceses les toca ahora recomponer sus fuerzas y replantear la alternativa a Nicolás Sarkozy. Cuando los titulares de prensa consideran en estos días que “el divorcio de Royal rompe el socialismo francés” estamos ante una desavenencia afectiva y ante un conflicto político en toda regla.

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