No nos vamos a cansar de repetirlo, la violencia siempre absolutamente siempre destruye, sobre todo al que la inicia. Por eso los Estados, cuando utilizan su monopolio de la violencia para imponer “leyes” y “regulaciones” lo que logran es que sus países atrasen.
Así, mientras que el Estado federal de los Estados Unidos ha optado por cerrar sus fronteras con más aranceles aduaneros y diversas intervenciones militares, el chino, aun siendo comunista y autoritario, ha actuado con más sabiduría optando por el comercio más libre. Y los resultados son incontestables.
Como nota irónica, el mejor aliado de Trump, otro partidario de las intervenciones estatales, el presidente de Argentina, lo “traiciona” por la espalda y aumenta su comercio con China.
Gabriel Cohen publica en Visual Capitalist el siguiente gráfico y artículo que no deja lugar a dudas. Compara (en azul) los países socios comerciales de los Estados Unidos y en rojo los de China, en el año 2000 vs el 2025:

- En 2000, solo 33 países comerciaban más con China que con Estados Unidos.
- Para 2025, China se había convertido en el principal socio comercial de bienes para la mayoría de los países del mundo.
- Solo un puñado de países africanos sigue comerciando más con Estados Unidos que con China.
Hace veinticinco años, Estados Unidos era la potencia comercial dominante del mundo. Hoy en día, China lo ha superado como principal socio de bienes para la mayoría de los países a nivel global.
Este mapa compara si los países comerciaron más con EE. UU. o China en 2000 y 2025, basándose en el total de importaciones y exportaciones bilaterales utilizando datos de la Dirección de Estadísticas Comerciales del FMI.
El auge de China se vio impulsado por su surgimiento como centro mundial de manufactura y la creciente demanda de materias primas como petróleo, cobre, mineral de hierro y soja.
Estados Unidos entró en el siglo XXI con buen tono de apoyo. Tras el fin de la Guerra Fría, la democracia liberal y los mercados abiertos se expandían en todo el antiguo bloque soviético, mientras que el comercio global se centraba principalmente en el mercado de consumo estadounidense.
En 2000, solo 33 países comerciaban más con China que Estados Unidos. Muchos de estos países eran vecinos chinos como Kazajistán, Mongolia, Myanmar y Vietnam. Otros eran estados con relaciones tensas o nulas con Washington, incluyendo Cuba, Irán, Libia y Corea del Norte.
Por su parte Tasmin Lockwood, también en Visual Capitalist, muestra otro gráfico que visualiza a los países más dependientes de las importaciones desde China.

Irónicamente, resulta que la tecnología es la mayor exportación de China. Los productos comerciales baratos se han asociado históricamente con el sello «Made in China», pero hoy la tecnología es su mayor exportación tras consolidarse como un fuerte centro manufacturero con mano de obra más barata.
Los circuitos integrados, que son fundamentales para la mayoría de las tecnologías modernas, constituyen la mayor parte de las exportaciones y ponen de manifiesto el papel fundamental de China en las cadenas de suministro globales; teléfonos móviles y autos le siguen.
Y, por cierto, el mundo depende críticamente de China para el procesamiento de minerales críticos, que se utilizan en todo, desde electrónica de consumo hasta sistemas militares básicos. Esta dependencia ha impulsado a los responsables políticos estadounidenses a intentar fortalecer y diversificar la capacidad local.
Por Alejandro A. Tagliavini
Miembro del Consejo Asesor del Centro sobre la Prosperidad Global, de Oakland, California


















