El consejo de gobierno del Banco Central Europeo va a aprobar medidas para endurecer y encarecer el acceso a la financiación que está otorgando a numerosas entidades europeas en estos momentos de dificultad financiera provocada por la crisis subprime
Quiere contener la masa monetaria
El regulador europeo piensa elevar las condiciones a las que presta, que son los avales financieros (letras del tesoro, células hipotecarias, bonos, obligaciones, etc) que los bancos deben presentar en determinada proporción para acceder a la financiación del BCE.
Con ello, los objetivos que persigue son que las entidades europeas vean encarecer la financiación oficial y se desvíen al mercado interbancario, es decir a los préstamos que se otorgan entre las propias entidades, y por otra parte, el BCE estaría intentando con esta medida evitar el abuso de algunas entidades europeas fuera de la zona euro, en su mayor parte británicas.
España, con uno de los sistemas financieros más sólidos de la UE ahora y menos afectado por la crisis de liquidez, aunque también se sufra, mantiene una clara correlación entre el peso del Banco de España sobre el BCE y por consiguiente de su sistema financiero sobre el de toda la zona euro, con los créditos que bancos y cajas solicitan al BCE.
Según los últimos datos oficiales del total de 458.121 millones que el BCE prestó en julio las entidades que operan desde España recibieron 49.348 millones, lo que supone un 10% de la financiación total. Más o menos este porcentaje se mantiene unas décimas arriba o abajo desde que comenzaron los problemas financieros. Sin embargo, desde otros países como Alemania, se están solicitando al BCE muchos más créditos de los que supone su peso en el conjunto global.
Respecto a los tipos de interés, los analistas creen que el BCE los mantendrá en su reunión de en el 4,25% a la espera de que se modere la inflación, su máxima preocupación.
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