Política

El ejército libanés se niega a obedecer al Gobierno

La situación libanesa cada vez se parece más a un golpe de Estado. El Gobierno, aunque representa a la mayoría de la población, no podrá controlar la violencia si el ejército no reprime a los terroristas.

Favorece los objetivos de Hezbolá
Los verdaderos motivos del ataque, según Hezbolá, son el desmantelamiento de su red telefónica y la destitución del jefe de seguridad del aeropuerto de Beirut. El presidente libanés, Fuad Siniora, ya ha manifestado que la destitución podría negociarse siempre que la violencia vuelva a su cauce.

El ejército se ha negado a obedecer al Gobierno apostando por la rehabilitación del jefe de seguridad del aeropuerto y anunciando que la red telefónica de los terroristas podrá seguir funcionando mientras no “dañe el interés público”. Por si fuera poco, los militares tampoco parecen haber atendido a la demanda Siniora para que dispersen la sentada que mantiene el Partido de Dios en el centro de Beirut desde hace dos años.

El Partido de Dios, que es la traducción del nombre de Hezbolá, parece estar provocando el comienzo de una guerra civil en el Líbano. Lo que empezó como una huelga de funcionarios que querían mejoras salariales ha acabado con el bloqueo de las principales comunicaciones del país, la interrupción de la programación televisiva no afín a los terroristas y más de 28 muertos.

Hace tres años, el ejército sirio tuvo que abandonar sus posiciones en el Líbano después de que se acusara a Damasco de haber cooperado en el magnicidio del primer ministro Hariri en Beirut. Hezbolá se vio debilitada sin la ayuda de su principal aliado, al mismo tiempo que las fuerzas internacionales se interponían entre ellos e Israel impidiendo los atentados que preparaban desde la frontera contra los asentamientos judíos.

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