Al igual que el Banco Mundial, su institución hermana integrada por 185 naciones, el FMI está inmerso en un cambio de dirección: el primero por un escándalo de tráfico de influencias y el segundo porque su director gerente, el español Rodrigo Rato, dejará su cargo a fin de mes.
Se viene un cambio de dirección
El Fondo Monetario Internacional (FMI) abre su asamblea anual este sábado en Washington, en medio de una crisis y enfrentado al desafío de introducir reformas fundamentales para sobrevivir como institución financiera relevante.
Mientras se reúnen los delegados del FMI, el Fondo creado hace 63 años y controlado por las economías más desarrolladas, se encuentra asediado en varios frentes. Las naciones en desarrollo, motores del crecimiento mundial en los años recientes, están irritadas por la desigual representación.
El FMI, cuya misión es promover la estabilidad financiera global, lucha con sus propias finanzas mientras muchos países repagan deudas, algunos quejándose amargamente por las estrictas condiciones del Fondo. Los solicitantes de créditos ya no recurren tanto al que solía ser el prestamista de último recurso para las economías en problemas, mientras los potenciales clientes acceden a otras fuentes de crédito en una robusta economía mundial.
Al igual que el Banco Mundial, su institución hermana integrada por 185 naciones, el FMI está inmerso en un cambio de dirección: el primero por un escándalo de tráfico de influencias y el segundo porque su director gerente, el español Rodrigo Rato, dejará su cargo a fin de mes, casi dos años antes de que culmine su mandato de cinco años.
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