Ricardo Martinelli ha cumplido sus primeros cien días en el presidencia del Panamá con un estilo que, según coincide la prensa local, resulta diferente al de sus antecesores. El llamado Gobierno “del cambio” se caracteriza desde la indumentaria de sus miembros, camisas de algodón con el escudo del país y las palabras “Gobierno Nacional” en el pecho y sin chaqueta y corbata, hasta un ritmo de trabajo considerado muy alto por los medios panameños.
Presidencia de Ricardo Martinelli
Al cumplirse los cien días de Gobierno, la popularidad de Ricardo Martinelli es muy alta. Según informa La Estrella de Panamá los últimos sondeos reflejan que el presidente cuenta con el respaldo del 67,1% de los panameños, cuando ganó con un 59,9% de los votos. A estos resultados han podido contribuir algunas medidas de corte populista que hacen que algunos se refieran a él como un “Chávez de derechas”, algo que es rechazado por el mandatario.
Este empresario de supermercados responde a dicha comparación diciendo en una entrevista concedida a Panamá América que “no me parezco ni persigo parecerme a nadie. Sencillamente, soy el hijo de Ricardo y Gloria. El pueblo que me eligió Presidente, no piensa en ideologías. El pensamiento y realidad cruda del pueblo está relacionado con comida barata, calles seguras y transporte digno. Yo soy un hombre pragmático, sencillo, que se ha levantado poco a poco y que ha entrado en política para cambiar la manera de hacer política”.
Entre las medidas más populares de las aprobadas por su Gobierno está la asignación de cien dólares mensuales a los mayores de 70 años que no cobran pensión. También causó un impacto en la opinión pública las medidas tomadas contra empresarios que no cumplían la ley o no pagaban las licencias de construcción. Así, llegó a colocar personalmente un cartel de “propiedad del Estado” en unos terrenos donde se estaban levantando un puerto deportivo sin los permisos necesarios.
En estos cien días se han cobrado, en impuestos que estaban impagados, 73,6 millones de dólares y Martinelli ha emprendido una reforma tributaria que le ha enfrentado con las empresas tabacaleras, los casinos, los puertos y los empresarios de la Zona Libre de Colón. Ante la resistencia a un aumento de los tributos estos sectores comenzaron una negociación de la cual al final salió un incremento inferior al previsto inicialmente por el presidente. También han visto subir los impuestos las empresas de electricidad, a las que se les ha prohibido repercutir esto en le precio que cobran a los consumidores.
Su plan de reforma de la Justicia está siendo objeto de duras críticas. Aunque el Gobierno aduce que quiere agilizarla y acabar con problemas del pasado, desde la oposición y varias asociaciones se le acusa de querer inmiscuirse en los otros poderes del Estado. Los medios panameños coinciden en apuntar como el más importante fracaso de estos primeros cien días que el Ejecutivo no haya podido aumentar los niveles de seguridad ciudadana a pesar de haber aumentado en 100 dólares el sueldo de los miembros de la Policía.
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