Después de seis décadas de confrontación no siempre silenciosa, un vuelo ha roto el muro que más separaba la antigua isla de Formosa y China. Ha partido de la ciudad de Cantón, que se ha convertido en el nudo más importante de comunicaciones del sudeste asiático.
Partió de Cantón con unos 250 pasajeros
Un total de 36 vuelos serán inaugurados este fin de semana, conectando a cinco grandes ciudades chinas con ocho aeropuertos en Taiwán. Hasta ahora, el tráfico aéreo se había reducido a las festividades más importantes.
Pero las medidas de distensión no acaban aquí. A partir del 18 de julio, cada una de las partes permitirá también el ingreso de 3.000 turistas diariamente, dos tercios más lo permitido hasta ahora.
China y Taiwán siempre han tenido unos intereses incompatibles. Pekín considera que las autoridades de Taipei deben volver a formar parte del país, aunque sea con estatuto autónomo como el de Hong Kong. Por otro lado, Taiwán no está dispuesto a pertenecer a una China gobernada por los comunistas.
Los pobladores chinos de Taiwán, es decir los miembros del KMT, llegaron a la isla en torno a 1949, huyendo de las fuerzas comunistas que habían ganado la guerra civil. Desde entonces, la antigua Formosa se convirtió en el destino del bando perdedor, que mantuvo durante décadas la esperanza de reconquistar el continente.
Uno de los momentos más tensos de sus relaciones fue cuando, después de las primera elecciones democráticas, a mediados de los noventa, el nuevo presidente, Teng-hui, quiso proclamar la independencia de la isla. Teng-hui no era de origen chino y no creía en la relación especial entre Pekín y Taipei.
Hace dos meses, el KMT volvió al poder y Ma Ying-jeou accedió a la presidencia del país. Gracias al objetivo de la reunificación, que comparten los “refugiados” chinos en la isla y las autoridades comunistas en Pekín, las relaciones han empezado a ser fluidas y la apertura del espacio aéreo es un buen ejemplo de ello.
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