Unas 48 millones de personas están llamadas a las urnas en Turquía para participar de las elecciones administrativas, en un clima de controversia por las nuevas normas electorales impuestas por el organismo de control electoral
Convocados más de 48 millones de turcos
En estas elecciones se deberán elegir a decenas de miles de funcionarios públicos, entre alcaldes, consejeros comunales y jefes de localidades y distrito.
En cuanto a los pronósticos, las empresas de sondeos dan favorito al partido de raíz islámica Justicia y Desarrollo (AKP), del premier Tayyip Erdogan que, de acuerdo a analistas, puede mejorar el desempeño obtenido en las elecciones políticas de 2007, con un 47,9% de intención de voto respecto a un 46,54% de adhesión obtenido el año pasado.
El AKP llegó al poder en 2002, justo un año después de una severa crisis económica. Bajo su mandato, el país logró emerger de una situación de profunda inestabilidad y terminó convirtiéndose en una de las economías más interesantes del mundo.
Sin embargo, estos últimos meses han comenzado a aparecer signos preocupantes: la inflación ha subido ligeramente hasta llegar al 9 por ciento, y muchos temen que Turquía pueda volver a descender a la inestabilidad política y económica que asoló el país hace ya ocho años.
Detrás del AKP, se encuentra el opositor socialdemocrático Partido Republicano del Pueblo (CHP, conducido por Deniz Baykal) que, según las previsiones, quizás no supere el 23,5% de las preferencias.
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