Política

Elecciones parlamentarias en Thailandia

Las elecciones tienen previsto reemplazar, concretamente, a los 29 legisladores expulsados del Parlamento cuando el Tribunal Constitucional ordenó la disolución del Partido del Poder Popular

Se deciden 29 escaños

A pesar del escaso número de escaños que están en juego en las elecciones parlamentarias de hoy, nadie está mas pendiente de ellas que el recién nombrado primer ministro de Tailandia, Abhisit Vejjajiva, en lo que es su primera prueba para su joven Gabinete, formado hace sólo tres semanas, y cuya máxima prioridad es asegurar el bienestar de la población agrícola del país, acuciada por la recesión económica, la crisis del precio de los alimentos, pero sobre todo por los partidarios del ex presidente Thaksin Shinawatra.

Las elecciones tienen previsto reemplazar, concretamente, a los 29 legisladores expulsados del Parlamento cuando el Tribunal Constitucional ordenó la disolución del Partido del Poder Popular, anteriormente en el Gobierno. Abhisit, que lidera una coalición formada por cinco partidos, afirma que su Partido Demócrata aspira a ganar seis de esos escaños para demostrar que cuenta con cierto apoyo popular.

El problema es que si no consigue los escaños propuestos, el Gobierno entero podría ser objeto de una moción de censura que tendría lugar justo después de los comicios, por lo que Abhisit se enfrenta, según estima el ´Wall Street Journal´ “a una batalla cuesta arriba”, ya que los escaños se van a decidir precisamente en las zonas donde el PD cuenta con el menor apoyo de todo el país.

Sobre los votantes pesa el recuerdo del dictamen judicial que llevó al colapso del Gobierno liderado por Somchai Wongsawat, cuñado de Thaksin, y que fue precisamente sustituido por la coalición de Abhisit. Thaksin, que se encuentra autoexiliado para evitar su arresto por cargos de corrupción, cuenta con el apoyo de la clase baja tailandesa, donde su red de partidos ha cimentado un fuerte seguimiento gracias a su tendencia populista.

Según el diario estadounidense, la supervivencia del Gobierno de Abshisit podría terminar dependiendo del poderoso Ejército tailandés, habitual actor en las recientes transiciones en el país asiático, dado que en 2006 fueron precisamente las fuerzas militares las que derrocaron a Thaksin, que llevaba en el poder desde finales de 2001.

Esta vez, los analistas consideran que el Ejército puede adoptar un papel disuasorio a la hora de impedir a los partidarios de Thaksin que emprendan medidas contra el recién nacido Gobierno de Abhisit. Para el experto en Ciencias Políticas, Thitinan Pongsudhirak, “es posible que se vea cierta presión extraparlamentaria a la hora de proteger a este Gobierno”.

La permanente lucha entre los populistas de Thaksin y los conservadores que respaldan a los Demócratas de Abhisit, ha limitado significativamente la actuación del Gobierno en un momento en el que Tailandia –una de las principales economías surasiáticas– está peleando con el lento descenso del comercio internacional.

Así, los despidos están comenzando a extenderse en ámbitos vitales del negocio de la exportación, mientras el Banco Central predice que Tailandia podría entrar en recesión durante el primer cuarto de este año. Para empeorar aún más las cosas, el turismo en Tailandia –que recauda más 15.000 millones de dólares al año– recibió el año pasado un durísimo golpe cuando el pasado mes de noviembre un grupo de manifestantes contra Thaksin cerraron durante una semana los dos principales aeropuertos de Bangkok.

El banco central afirma que el episodio ha costado a Tailandia más de 8.000 millones de dólares en exportaciones y gastos de turismo, incluyendo el coste de las cancelaciones de las reservas y de los billetes. Es una cifra superior al impacto de la epidemia de neumonía atípica de 2003 y del tsunami de 2004.

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