La fragilidad moral de los intelectuales que quieren mejorar fortuna acercándose al poder conduce al peruano Jorge Eduardo Benavides en su última novela “Un millón de soles”, que es a la vez un retrato de la dictadura que encabezó en su país Juan Velasco Alvarado en la década de los setenta.
Cultura-América
El escritor peruano, afincado en España desde hace 18 años, precisó hoy que, aunque la obra tiene un trasfondo político, lo que quería era ahondar en “el papel de los pequeños individuos que medran entorno al poder”, afirma en una entrevista concedida a la agencia Efe.
Indicó que la novela se puede leer en clave actual, ya que el contexto de la dictadura peruana “es meramente anecdótico”.
Actual porque a Benavides le resulta “pintoresco, si no fuera terrible, que tantos intelectuales de Estados Unidos, de Hispanoamérica o incluso de España, defiendan el Gobierno de Hugo Chávez; su posición tan obnubilada frente a lo que puede ser el poder”.
El escritor peruano también se refirió al caso español, dentro de un contexto “más sosegado y democrático”, y citó la reciente plataforma creada por más de trescientos artistas como Joan Manuel Serrat, Miguel Bosé o Pedro Almodóvar para apoyar a José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente del Gobierno español que se presenta a la reelección el próximo 9 de marzo.
Con un “millón de soles” Benavides completa su trilogía de novelas políticas y que comenzó con “Los años inútiles (2002) y que continuó con el “El año que rompí contigo (2003).
Terminar la trilogía significaba, afirmó el autor, “desbrozar el camino que nos condujo hasta los últimos momentos del Gobierno de Alberto Fujimuri”.
Una época que, en opinión de Benavides, tuvo su punto de inflexión en el mandato de Juan Velasco Alvarado (1968-1975), cuya peculiaridad fue que a pesar encabezar un gobierno militar “fue muy populista y muy de izquierda, algo extraño en ese momento”.
Este escenario le sirve al escritor para poner de manifiesto cómo muchos intelectuales de entonces, poco después de expresarse en contra el golpe de Estado que llevó a Velasco al poder, se convirtieron en sus “lacayos” y ofrecieron sus servicios “por nada”.
Por ello, la novela no trata de ser un análisis político sino de profundizar en “la fragilidad moral e intelectual que se vivió en ese momento, pero que puede darse en cualquier lugar cada vez que los artistas y los intelectuales ponen al servicio de un poder mesiánico”, aclaró el autor.
Benavides expresó su admiración por escritores españoles como Javier Marías o Javier Reverte, tanto por “su planteamiento literario como por los temas que tratan más alejados de la tradición”.
Aunque no le gusta inscribirse en ninguna tendencia literaria, el autor peruano encontró paralelismos entre su obra y la del boliviano Edmundo Paz o el chileno Carlos Franz.
Profesor en varias universidades, Benavides trabaja ya en una nueva novela en que la que esta vez investigará sobre la identidad europea.
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