Política

Hugo Chávez ha insultado a numerosos dignatarios extranjeros

Chávez pasará a la historia como uno de los mandatarios que mayor número de insultos, transgrediendo cualquier protocolo diplomático, ha dispensado a dignatarios extranjeros.

Quebrando las más elementales normas diplomáticas
¿Qué tienen en común el presidente estadounidense George W. Bush, la jerarquía de la Iglesia Católica, el ex mandatario mexicano Vicente Fox, el Fondo Monetario Internacional, Cristóbal Colón, el Gobierno de Israel y el Rey de España?

Que todos han sufrido en sus carnes el afilado verbo del presidente venezolano, Hugo Chávez. Eso sí, en diferentes grados y por diferentes motivos, señala el periodista Enrique A. Petrel de la agencia Reuters.


El más reciente impasse diplomático del polémico militar retirado se produjo en el más inesperado de los escenarios, la plenaria de la XVII Cumbre Iberoamericana celebrada en Chile, y con el más inesperado de los protagonistas, el rey Juan Carlos de España.


Pese a que estaba a pocos metros del corpulento monarca, Chávez “jura” que no escuchó el sonoro “¿por qué no te callas?” que le profirió Juan Carlos de Borbón, irritado por sus constantes críticas hacia el ex presidente español José María Aznar.


“Tuvo suerte el señor Juan Carlos de que yo no lo oyera, yo no sé lo que yo le hubiera dicho al rey. El rey cuando explota ante la expresiones de un indio, está explotando, señor Juan Carlos de Borbón, 500 años de prepotencia imperial,” le respondió el domingo a su llegada a Caracas.


El historial de encontronazos verbales de Chávez con otros mandatarios es extenso, aunque el líder venezolano suele afirmar que sólo se defiende de las injurias e irrespetos que profieren contra él, y por ende, contra la dignidad del país que representa.


“Si yo me callara, gritarían las piedras de los pueblos de América Latina que están dispuestos a ser libres de todo colonialismo después de 500 años de coloniaje,” agregó.


Desde que llegó al poder en 1999, Chávez ha enarbolado la bandera de los pueblos indígenas, denunciando severamente la llegada de los europeos a América Latina y el cómo se enseña la historia del “descubrimiento,” comparando a Cristóbal Colón con el anticristo.


Chávez ha calificado a la secretaria de Estado estadounidense, Condoleeza Rice, de “analfabeta”; al presidente mexicano, Felipe Calderón, de “burro”; al Gobierno de Israel de “genocida,” y al mandatario peruano, Alan García, de “ladrón de siete suelas.”


Pero, sin duda, a la cabeza de todos ellos está el presidente George W. Bush como encarnación del imperialismo y del capitalismo que tanto fustiga.


“Pendejo,” “cobarde,” “asesino,” “genocida,” “alcohólico,” “borracho,” “inmoral” y “lo peor de este planeta,” son algunos de los epítetos que le ha dedicado Chávez, quien también copó titulares internacionales en el 2006 al acusarlo ante la Asamblea General de Naciones Unidas de ser el mismísimo “diablo.”


Aznar, junto con el mexicano Fox y el ex mandatario peruano Alejandro Toledo, también han protagonizado fuertes combates dialécticos con Chávez, quien recientemente les espetó: “A mí lo que me producen es asco y lástima. Yo que los vi arrastrarse, babosos, delante del Imperio.”


Pero Chávez, dicen sus biógrafos, es un hombre voluble y si un día afirmaba que era imposible una reconciliación con el peruano García en nombre de la “dignidad de Venezuela,” meses después lo llamaba “hermano” y daba por superado un episodio en el que ambas partes intercambiaron palabras muy duras.


No sólo los presidentes, también instituciones como la Iglesia Católica, el Fondo Monetario Internacional (FMI) o la Organización de Estados Americanos (OEA) han sido duramente criticadas por Chávez, quien afirma liderar una “revolución socialista” en favor de los pobres.


Chávez, que en pocas semanas enfrentará un referendo clave sobre su polémico proyecto de reforma constitucional, es a su vez habitual blanco de críticas, sátiras e insultos por parte de políticos nacionales e internacionales, que lo han calificado de ser desde “un peligro para la democracia” hasta “el tirano del Caribe.”


Y, lo advirtió en su llegada a la cumbre al son de una ranchera: “Yo no soy monedita de oro, pa´ caerles bien a todos. Así nací y así soy, si no me quieren, ni modo.”

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