El accidente del tren dejó un saldo demoledor: 50 muertos y más de 700 heridos, sin olvidar el número de personas desaparecidas. Las críticas han arreciado sobre el gobierno de Cristina Kirchner por el escaso control ejercido sobre las empresas concesionarias del transporte.
“Se veía venir” ha sido una de las frases que en mayor número de veces han empleado los congresistas de la oposición, nos cuenta
El País. Entre 2002-2008, la Auditoría General de la Nación emitió cuatro informes negativos en los cuales detallaba que la empresa concesionaria (TBA) no cumplía con los requisitos exigidos.
Asimismo,
La Vanguardia recoge el testimonio de Leopoldo Markus, economista, para quien ha sido esencial la falta de inversiones, lo que ha generado que el usuario haya estado expuesto siempre al peligro. Desafortunadas palabras del Secretario argentino de transportes, Juan Pablo Schiavi, para quien “si el siniestro se hubiera producido en un día festivo no habría pasado a mayores y que la tragedia fue más grave por la costumbre de los argentinos de viajar en los primeros vagones”.
Cristina Kirchner no dio la cara en el canal de televisión nacional tras conocerse la noticia. Simplemente, declaró dos días de luto y suspendió los actos de carnaval, y aunque Néstor Kirchner se propuso solucionar las pésimas condiciones que vio en la red ferroviaria en 2003, 8 años después el problema persiste (
ABC).
La reacción del gobierno argentino ha sido la presentarse como acusación particular, algo que Julio del Vindo explicó en los siguientes términos:
“acá no se generan esquemas de protección para nadie. Vamos a avanzar y a tomar las medidas que hagan falta en el marco de la justicia y de la investigación policial, todo dentro de la ley” (
El Mundo). Sin embargo, como nos cuenta
La Razón “los principales responsables del deficitario estado de los ferrocarriles son los funcionarios del gobierno nacional que tienen a su cargo la ejecución de la política de transporte”.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR