La presidencia luxemburguesa de la UE propuso una congelación del proceso de ratificación de la Constitución de la Unión Europea hasta el año próximo mientras los líderes de los Veinticinco llegaron a Bruselas para asistir a una cumbre de crisis. La propuesta cuenta con el apoyo del presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso pero cuenta con la resistencia de Malta y Eslovenia.
Eslovenia y Malta lideran la oposición a una eventual suspensión del proceso de ratificación
El primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, se mostró partidiario de frenar el proceso de ratificación durante un plazo de 9 a 12 meses para permitir a la UE considerar cuál es el mejor modo de avanzar tras el rechazo francés y holandés a la Constitución. La propuesta cuenta con el apoyo del presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, pero no tuvo en algunos países como Malta y Eslovenia que se oponen a cualquier pausa.
“Algunos países quieren avanzar con la ratificación. Por otro lado, muchos están pidiendo una fase colectiva de reflexión. Esta es la situación que estamos discutiendo”, dijo el canciller austriaco, Wolfgang Schuessel. El futuro de la Constitución, cuyo objetivo era asegurar que la UE ampliada funcionaba de forma más eficiente con un modernizado sistema de toma de decisiones, es el primer asunto en la cumbre.
Los pesos pesados de la UE, Francia y Alemania, han dicho hasta el momento que el proceso de ratificación debería continuar, y que cada país vaya a su ritmo.
Las diferencias con el presupuesto
La propuesta de Juncker está ensombrecida por la falta de acuerdo y así se lo hizo saber al presidente del Parlamento Europeo, Josep Borrell, y de la Comisión, José Manuel Durao Barroso.
El primer ministro luxemburgués, que subrayó su cansancio después de intentar flexibilizar las posturas de 24 de sus colegas a través de una sucesión de reuniones, dibujó un negro panorama para mañana. “Estoy harto”, llegó a decir en un momento de la reunión, al tiempo que indicó que la posición de ciertos Estados miembros “es tan dura que van a bloquear”.
Barroso, expresó su confianza en que los Veinticinco sean capaces de llegar a un “acuerdo aceptable” sobre las perspectivas financieras de la Unión Europea para el periodo 2007-2013 durante el Consejo Europeo que comienza esta tarde en Bruselas y que mañana tendrá la cuestión del presupuesto europeo como tema estrella.
La propuesta de Luxemburgo
Según pudo saber Diario Exterior, la última propuesta sobre el marco financiero 2007-2013 que negociarán hoy los líderes europeos hace un guiño al primer ministro británico, Tony Blair, para contener sus muchas reticencias. La Presidencia luxemburguesa de la UE propone congelar el “cheque británico”, en vez de reducirlo, incluir los gastos agrícolas de Rumanía y Bulgaria en este paquete presupuestario, y la posibilidad de revisar todo el sistema de gastos públicos en 2013. Hoy se verá si estos pequeños gestos son suficientes para convencer a Londres, o insuficientes para otras delegaciones que reclaman otras concesiones y no las obtienen.
El debate sobre las perspectivas financieras se presenta complicado puesto que tanto Francia como Alemania, y la mayoría de los países miembros, desean que se congele el ´cheque británico´ –la partida anual que Londres recupera de su aportación a las arcas europeas–, mientras que Londres ha advertido de que en caso de que esto sea así bloqueará la negociación, a menos que París se avenga a discutir también sobre la Política Agraria Común (PAC) y los subsidios agrícolas, de los que Francia y España son los dos principales beneficiarios.
La presidencia de turno luxemburguesa ha puesto sobre la mesa la del cheque británico a partir de 2007, en la media de 1997-2003, lo que supone unos 4.500 millones anuales para todo el periodo, dejando claro que los cambios a partir de 2013 dependerán de la evolución de los gastos agrícolas.
Para resolver los problemas de Alemania, Países Bajos y Suecia, principales contribuyentes netos, prevé reducir a la mitad su aportación, proveniente del IVA, es decir, un 15% respecto al 30% que rige para todos los Estados miembros. En cuanto a la PAC, la propuesta luxemburguesa respeta el acuerdo de 2002 pero incluye los fondos previstos para la entrada de Bulgaria y Rumanía, dejando el paquete en 377.801 millones de euros para los 27, frente a 400.275 millones que propuso la Comisión.
Respecto a España, Juncker dijo que haber “hecho más de lo que los demás están dispuestos a aceptar, pero daré aún un pequeño paso en dirección de España”, tal como declaró a la prensa tras comparecer ante la comisión económica y monetaria del Parlamento Europeo. El primer ministro luxemburgués vaticinó que “los otros” (países) no estarán contentos con su idea “y España probablemente dirá ´no´”, pero hará su oferta, que no quiso detallar.
Hasta ahora su propuesta ha sido que España siga recibiendo fondos durante dos años más, hasta 2009, aunque la delegación española siempre había pedido que esa ampliación fuera de cuatro o cinco años. El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, condicionará su apoyo a un acuerdo a que España mantenga durante varios años los fondos de cohesión, aunque no ha precisado el número. Esta es la posición que, según fuentes del Ejecutivo, mantendrá Zapatero en el Consejo Europeo.
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