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La Comunidad Internacional está en deuda con Alvaro Uribe

“…los ordenadores de Raúl Reyes están causando auténtica conmoción e incluso emoción democrática. Los documentos de Reyes vienen a contrastar lo que ya se sabía. Chávez siempre ha sido previsible”.

Pablo Izquierdo Juárez



La V Cumbre ALC-UE, sucedida en Lima, fue un buen escaparate para el gobierno moderado del nuevo Alán García y mejor plataforma para un país, el Perú, que parece sacudirse las viejas tendencias y crece de la mano de Jorge del Castillo, un primer ministro instalado en el sentido común. No sin dificultades y presiones del “chavismo”. Léase, por ejemplo, lo que sucede en Puno.
 

La Cumbre sirvió también para hacer, si cabe, más internacional la crisis política provocada por los manejos de una “revolución bolivariana” inspirada en el castrismo militante. Hemos sabido, gracias a la Interpol, que los documentos consignados en los ordenadores del terrorista Raúl Reyes no han sido manipulados.


 


El dato, que no es irrelevante, ha disparado las especulaciones sobre la presunta participación y connivencia del los gobiernos de Chávez, Correa y Daniel Ortega con las FARC. Bien se explica, ahora, la virulenta reacción del mandatario venezolano cuando el ejército colombiano desmanteló aquel campamento terrorista en territorio ecuatoriano.


 


Ya ha llovido, que se dice en España. Pero, los ordenadores de Raúl Reyes están causando auténtica conmoción e incluso emoción democrática. Los documentos de Reyes vienen a contrastar lo que ya se sabía. Chávez siempre ha sido previsible. No oculta su afinidad y efectiva cooperación con el régimen dictatorial de los hermanos Castro. Militares y civiles venezolanos están siendo adiestrados y armados para defender la revolución. La “ayuda” cubana, medico-política, se distribuye en Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador…y otros países.


 


Los hermanos Castro ponen el personal adiestrado. Chávez pone la plata. Cheques y efectivo venezolano son distribuidos con profusión por las “embajadas” bolivarianas en toda la región para apoyar campañas y el quehacer político de dirigentes amigos. Chávez tampoco ha ocultado sus simpatías por las FARC y a los cuatro vientos ha proclamado su apoyo a los presuntos planteamientos “políticos” de los terroristas.


 


Lo nuevo es que  los documentos de Raúl Reyes apuntaron a que las FARC con el dinero del narcotráfico, el asesinato, la extorsión y el secuestro…habrían financiado la campaña electoral, por ejemplo, del presidente Correa. La noticia, si pudiera ser comprobada, adquiere relevancia. Y por más que, hasta el momento, hubiera sospechas de la implicación directa  de las FARC en los procesos electorales fuera de Colombia, los indicios que ahora se tienen de una posible certeza, exigen una investigación inmediata y una firme posición de la comunidad internacional. Esto último, sin embargo, es altamente improbable al constatar como funcionan y quienes integran, por ejemplo, las comisiones de Derechos Humanos, en la OEA o en la ONU.


 


Tendrán que ser las instituciones democráticas del Ecuador, si es que existen todavía, y la Justicia de ese país, si tiene capacidad e independencia, quienes tomen cartas en el asunto. La prudencia y la presunción de inocencia no están reñidas con la necesaria investigación de indicios que apuntan hacia la certeza. En Lima retumbó, de nuevo,  el reclamo insistente de Uribe a la comunidad internacional y especialmente a Europa, para aislar a unas FARC que tienen demostradas implicaciones con el terrorismo internacional. Las FARC no son únicamente un problema local de Colombia.


 


El terrorismo ha pretendido mediatizar siempre a las instituciones democráticas y los procesos electorales. Antes y después del 11 S.  No defiende causas de justicia, igualdad o libertad. Pretende acabar con la democracia y las libertades. Lo hace frontalmente, desde fuera, con la violencia asesina y también desde dentro de las instituciones democráticas mediante la corrupción. Supimos que eso pasaba en Colombia antes de Uribe y ahora también sabemos que puede estar pasando en Venezuela, en Ecuador, en Nicaragua, en Bolivia y, quizá, también en  el Puno de Alán García.  


 


Mientras todo esto ocurre y se murió o fue abatido Tirofijo y se descubren campamentos de las FARC y las AUC, (los paramilitares a los que también combate Uribe y la democracia colombiana) en Venezuela, los Estados Unidos y Europa se debaten en sus propias crisis. Los demócratas norteamericanos impidieron la ratificación del TLC con Colombia. Europa, en Lima, miraba para otro lado y  está en la lucha contra la pobreza y el desarrollo sostenible. Magníficos objetivos de cualquier democracia responsable. Pero el único objetivo del terrorismo es acabar con la democracia y la receta es bien simple: contra más terrorismo, más democracia y más democracias juntas contra el terrorismo


 


Es lo que intenta Uribe en Colombia y para Colombia. Y es lo que no quieren otros para Ecuador, Bolivia, Nicaragua o Venezuela. La comunidad internacional y especialmente Europa tienen responsabilidad en Colombia y están en deuda con el gobierno de Alvaro Uribe.

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