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La empresa Suez afirma que su salida de Argentina no le ocasionará pérdidas

El grupo francés de servicios públicos Suez aclaró que su salida de Argentina no tendrá un impacto en sus finanzas y que todos los costos vinculados a la decisión ya fueron completamente provisionados desde el 2002. “No hay un impacto negativo ni en deuda ni en resultado neto,” dijo una portavoz de Suez, quien añadió que el grupo ha hecho provisiones por 200 millones de euros.

Críticos con la administracion Kirchner, el FMI y el Banco Mundial piden reformas de fondo

“No hay un impacto negativo ni en deuda ni en resultado neto,” dijo una portavoz de Suez, quien añadió que el grupo ha hecho provisiones por 200 millones de euros (243 millones de dólares) en el 2001 y de 500 millones de euros en el 2003.


Suez, que tiene un 40 por ciento de participación en la empresa Aguas Argentinas, desea dar de baja su contrato en ese país después de fracasar en su intento por alcanzar un acuerdo con el gobierno para finalizar tres años de congelamiento en sus tarifas.


La decisión fue aprobada el lunes por el directorio de Aguas Argentinas, el mayor proveedor de agua potable de Argentina y debe ser ratificada por una junta de accionistas el jueves.

El directorio informó en un comunicado que ´habiendo constatado el fracaso de las negociaciones, que hubieran permitido restablecer el equilibrio económico-financiero de la concesión y preservar en forma duradera la calidad de los servicios´ se vio en la obligación de ´proponer a la Asamblea General Extraordinaria, convocada para el 22 de septiembre, el inicio del proceso de rescisión del contrato´.

Mientras tanto, el Ministerio de Planificación replicó que el Gobierno notificará al auditor contable de Aguas Argentinas, a su comisión fiscalizadora, a la Inspección General de Justicia y a los acreedores financieros de la empresa ´todas las circunstancias y acontecimientos referidos a los graves incumplimientos en que ha incurrido la concesionaria´.


“Algunos principios básicos deben cambiar en la Argentina si se quiere alterar los ciclos que vive el país desde hace 30 años o más”, dijo ayer el economista jefe del Banco Mundial, Francois Bourguignon, al concluir la presentación del “Informe de desarrollo mundial 2006”.

“Si no, se repetirán, pero acentuados, los problemas que han sufrido una y otra vez en las últimas décadas”, estimó. Bourguignon, cuya conferencia de prensa marcó de manera informal el inicio de la reunión conjunta anual del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) que se desarrollará en esta capital hasta el domingo, planteó cierto pesimismo acerca del país, dada la tasa de distribución del ingreso observada durante décadas.

“Lamentablemente, no soy demasiado optimista con la Argentina. Mi sensación es que los factores negativos que han perjudicado el desarrollo equitativo del país siguen presentes y, salvo que se impulse un proceso profundo para modificarlos, la Argentina volverá a afrontar muy serios problemas en el futuro”, anticipó.

El informe anual expone el paulatino repunte observado en algunas variables de desarrollo –expectativa de vida, empleo, educación, entre otras– tras el colapso de fines de 2001, con advertencias sobre la necesidad de impulsar una profunda reforma social.

“La Argentina muestra que, aun con pobres instituciones destinadas a la inclusión política y el gerenciamiento de conflictos, es posible crecer si las elites tienen buenas oportunidades de inversión y forjan ciertos compromisos. Pero estos crecimientos repentinos eventualmente se desarman”, plantean los economistas que redactaron el informe en el recuadro dedicado a la Argentina, titulado “El crecimiento con instituciones pobres no dura”.

“Aun cuando las elites, como los agricultores de las pampas argentinas, afrontan muy buenas oportunidades de inversión, el crecimiento no puede ser sostenido eternamente por el auge de las exportaciones agrícolas. Más aún, las rentas creadas por malas instituciones causan conflictos sin que surjan equilibrios de poder esenciales en la sociedad”, destacaron.

El FMI también critica al Gobierno de Kirchner

La Argentina debe terminar de acordar con sus acreedores y estimular la participación de capitales privados en el sector de los servicios si quiere echar las bases de un crecimiento sostenido para el mediano plazo, afirmó ayer el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Menos crecimiento. El crecimiento económico en la Argentina perdió algo del ímpetu que mostró el año pasado, pero “sigue siendo robusto”, afirmó el FMI.

En su informe “Perspectivas Económicas Mundiales”, que el Fondo distribuye antes de su reunión de otoño, la institución indicó que “con crecientes presiones salariales y algunos acomodos monetarios, se ha acelerado la inflación”.

El FMI calcula que el Producto Bruto Interno (PBI) real de Argentina crecerá este año 7,5 por ciento, 1,5 puntos por encima de lo que había calculado en el informe de abril. Para 2006, el Fondo prevé un crecimiento del 4,2 por ciento en el PBI.

Más inflación. Según el informe, el índice de precios al consumidor (IPC), una medida de la inflación, subirá este año en Argentina 9,5 por ciento, después de un incremento del 4,4 por ciento en 2004 y 13,4 por ciento el año anterior. Para 2006, el FMI calcula una inflación del 10,4 por ciento en Argentina.

En el informe el FMI señaló que “la inflación se ha acelerado” y “aunque se aumentaron las tasas de interés, se requiere un ajuste mayor”.

Prudencia fiscal. “Para sustentar un crecimiento sólido a mediano plazo, se requerirán políticas fiscales prudentes, reformas estructurales y una resolución de los atrasos de pagos que persisten con los acreedores privados”, agregó.

La lista de “reformas estructurales” que según el FMI se requieren incluye la eliminación gradual de impuestos que distorsionan a la actividad económica y más incentivos para que el sector privado participe en la provisión de servicios públicos.

Menos superávit. El superávit de Argentina en cuenta corriente será este año, según el FMI, equivalente al 1,3 por ciento del PBI, comparado con el dos por ciento el año pasado. Las cuentas del país se deteriorarán un poco más el año próximo cuando, según el informe, el superávit en cuenta corriente equivalga al 0,1 por ciento del PBI.

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