Aminetu Haidar asegura que tras 31 días sin comer, su corazón puede fallar en cualquier momento. Aún así, asegura que Marruecos quiere su “muerte”. Mientras, la Eurocámara exige a Rabat que deje entrar a Haidar “sin demora” en el Sáhara Occidental.
“Marruecos quiere mi muerte”
En una resolución común presentada por todos los grupos parlamentarios, el Parlamento Europeo pide al Gobierno de Marruecos que permita sin demora el regreso al Sáhara Occidental de la activista Aminetu Haidar, le devuelva su documentación y se comprometa a preservar su integridad física.
La Eurocámara asegura que apoyará “todas las alternativas humanitarias” para garantizar el respeto a la dignidad de Haidar, que ha cumplido 31 días en huelga de hambre, y su derecho a reunirse sin trabas con sus hijos y su familia.
El texto consensuado por los grupos políticos será votado el jueves por la tarde, incluyendo tres enmiendas promovidas por el Partido Popular Europeo (PPE) en las que se critica la gestión que ha hecho de esa crisis el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Además, Izquierda Europea (GUE) solicitará al pleno que se congele el acuerdo de asociación entre la UE y Marruecos en tanto no se resuelva la situación de Haidar.
En el texto, el Parlamento Europeo expresa su “seria preocupación” por el deterioro de la salud de Haidar y manifesta su “profundo respeto al derecho de la activista a defender su causa”. Además, pide al Gobierno español, “a cuyo territorio fue trasladada en contra de su voluntad, que continúen prestándole la asistencia y cuantas medidas sean necesarias para proporcionarle todo tipo de auxilio y colaboración para la recuperación de sus legítimos derechos”.
Quiere mi muerte
Por su parte y en una entrevista concedida al periódico argelino El Watan, Haidar denuncia que se está ejerciendo sobre ella “las presiones que deberían ejercerse sobre Marruecos” y afirma que desde que inició su huelga de hambre el pasado 16 de noviembre en el aeropuerto de Lanzarote, a donde llegó expulsada por Marruecos dos días antes, se ha dado cuenta de que “en España, país de derechos humanos, priman los intereses económicos.”
Dijo que “si existe un complot”, tal y como ha denunciado Marruecos que señala a Argelia y al Frente Polisario, “sólo puede ser hispano-marroquí”. Recordó, enseguida, que España aceptó su expulsión desde El Aaiún “aunque era ilegal”. Quiso dejar claro que rellenó la ficha de desembarque como en ocasiones anteriores dejando vacía la casilla de nacionalidad y poniendo como dirección, como “siempre”, El Aaiún, Sáhara Occidental.
En cuanto a la huelga de hambre que mantiene desde hace ya 31 días, dijo que tiene “náuseas” continuas y apenas puede mantenerse en pie, y advirtió de que tanto su corazón como sus riñones podrían “fallar en cualquier momento”. “Marruecos quiere mi muerte”, opinó Haidar, ante “la obstinación” de Rabat.
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