Así lo expresó el cónsul general de España en Chicago y ex embajador de España en Estados Unidos, Javier Rupérez, en el Seminario de Reformas en Cuba celebrado ayer en Casa de América, Madrid, donde estuvo eldiarioexterior.com
Lo dice Javier Rupérez
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Intervención de D. Javier Rupérez |
El Seminario celebrado en Madrid acogió diversas personalidades del mundo de la economía entre las que se encontraban
Roger R. Betancourt,
Profesor Emeritus de Economía de la universidad de Marylan-College Park;
Joaquín Pujols, ex funcionario del
Fondo Monetario Internacional;
Jorge Sanguinetty, presidente de
ASCE y
Rolando Castañeda, ex funcionario del
Banco Inter-Americano de Desarrollo.
En el III Panel titulado
La Inversión extranjera, experiencia y posible papel en el futuro, intervino
Javier Rupérez, cónsul general de España en Chicago y ex embajador de España en Estados Unidos, su ponencia se tituló
“Beneficios de una mejor política laboral para atraer mayor Inversión extranjera a Cuba”.
Durante su intervención el ex embajador en Estados Unidos expresó que
“muchas veces nos acomodamos exclusivamente a la terminología de la corrección política y no nos atrevemos a calificar a las realidades por su nombre. Hay que recordar que el régimen castrista es un régimen abierta y totalmente monstruoso… equiparable a los que han existido y existen todavía en Corea del Norte, el que existió en la China de Mao… o el que existió en la Unión Soviética en los tiempos de Stalin”.El cónsul general en Chicago hizo una diferenciación de la relación cubano-española en dependencia del color ideológico gobernante en España. Para
Rupérez, “
la izquierda española no puede ocultar su debilidad por los guerrilleros de la Sierra Maestra, mientras la derecha le reprocha sistemáticamente la violación de los derechos humanos”.“España, dada las características de proximidad de lengua, de historia, de lazos familiares entre los dos países, ha contado y sigue contando, con una voz privilegiada en la política de la Unión Europea con respecto a la Isla” expresaba
Rupérez, para seguidamente recordar que en la época de
Aznar, España fue
“muy exigente en lo que se refería al cumplimiento de las normas internacionales sobre Derechos Humanos” mientras que el
“Gobierno de Zapatero, por ejemplo, está apostando por mirar para otro lado sin ocultar las simpatías por el líder marxista leninista”.
El diplomático español también señalaba que “la izquierda, en aras de las buenas relaciones bilaterales, evita cuidadosamente reunirse con los opositores democráticos al castrismo, mientras que la derecha los apoya, los acoge y los escucha”
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