Tres de las cuatro plataformas que convocaron la huelga de transportistas hace una semana han decidido volver al trabajo por el momento para “no ocasionar más perjuicios a la maltrecha economía del sector”. Seguirán con sus reivindicaciones, pero alejarán la sombra del desabastecimiento de las grandes ciudades.
Se aleja el peligro de desabastecimiento en España
Hace una semana que las comunicaciones de las principales ciudades españolas están selladas por una fila interminable de camiones. Aunque los coches pueden transitar, si se quieren exponer a largas horas de retraso, los transportes pesados, que llevan productos tan básicos como alimentos frescos o fármacos de primera necesidad, se han visto entorpecidos y atacados por sus compañeros hasta el punto de que muchos decidieron darse la vuelta y no traspasar la corona metropolitana.
Las reivindicaciones de las plataformas continuarán siendo muy claras y de difícil solución. El Gobierno considera que su margen de negociación es muy estrecho, porque las rebajas en los precios de combustible que le exigen dependen sobre todo de las decisiones de la Unión Europea.
La Plataforma para la Defensa del Transporte, que es la única que seguirá en la calle, envió este lunes cientos de camiones a Madrid para hacer una protesta pacífica que bloquease no sólo las conexiones externas de la capital de España, sino también el tráfico interno del propio caso urbano.
Los cruces de acusaciones han sido recíprocos durante toda la semana. Las patronales de los camioneros creen que el paquete de 54 medidas que Zapatero acordó con el sector fue pactado solamente con una minoría de los transportistas. Mientras tanto, el ministerio de Fomento, afirma que las patronales en huelga no llegan al 40 por ciento del total.
La suspensión del paro ha sido valorada con “mucha satisfacción” por parte de la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, que piensa que los camioneros que han protestado no deberían tardar en unirse a los que firmaron el acuerdo con el Gobierno el pasado 11 de junio.
Después de una semana de huelga, el resultado podría ser difícilmente peor: dos muertos, más de 80 detenidos y varios heridos. Por otro lado la gestión que ha hecho de ella el Gobierno ha provocado que el PSOE descienda 2, 6 puntos en las encuestas cuando no han pasado ni tres meses desde la investidura.
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