Política

La reforma de la UE avanza al ratificar la República Checa el Tratado de Lisboa

El Tribunal Constitucional de la República Checa ha rechazado un recurso promovido por senadores conservadores contra el Tratado de Lisboa. Praga era el único país de “Los Veintisiete” que aún no ratificaba plenamente el tratado. Entre otras reformas profundas, el documento firmado en la capital de Portugal crea la figura de un presidente permanente para la Unión Europea.

Habrá presidente europeo

El recurso presentado por un grupo de diecisiete senadores conservadores checos que aseguraba que la Constitución de su país no era compatible con el Tratado de Lisboa, ha sido rechazado por el Tribunal Constitucional. Con su crucial veredicto, los jueces aprueban la entrada en vigor de la carta europea en su país, que había venido siendo rechazada por el presidente euroescéptico, Vaclav Klaus.

Horas después, el presidente Klaus ratificaba con su firma el tratado que reforma a profundidad a la Unión Europea (UE). Al parecer, el documento entrará en vigor a finales de 2009 o a principios de 2010.

 
La República Checa era el único país de los veintisiete miembros de la UE que no había ratificado plenamente el Tratado de Lisboa a pesar de que el pleno del Parlamento checo ya lo había autorizado. En es dinámica, el Presidente de la Corte Constitucional, Pavel Rychetský, declaró que “el Tratado de Lisboa en su conjunto no entra en contradicción con el ordenamiento constitucional checo”.
 
Inicialmente, Klaus se negó a ratificarlo hasta que Irlanda hiciera lo propio en un segundo referéndum. Tras el “sí” irlandés, el mandatario checo exigió que el Consejo Europeo garantizara a su país que gozaría de una exención a la Carta de Derechos Fundamentales.
 
Lo anterior se refiere al asunto de la minoría alemana de los Sudetes que fue expulsada del territorio checo durante la Segunda Guerra Mundial. Praga exigió garantías para que los afectados no reclamaran tierras y bienes perdidos. Finalmente, Klaus pidió que el Constitucional se pronunciara sobre la compatibilidad entre el Tratado y la Constitución.
 
Entre otras reformas importantes, el Tratado de Lisboa crea la figura del presidente de la Unión Europea (UE). Por esa circunstancia, los euroescépticos temen que detrás de ese documento se esconda la intención de crear un “superestado” que restará soberanía.

Tras Praga, ahora las miradas se dirigen a Bruselas donde se discutirá quién ocupará el nuevo cargo. Los nombres más sonados son el ex primer ministro británico, Tony Blair; el premier luxemburgués, Jean Claude Juncker, y esu homólogo holandés, Jan Peter Balkenende.

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