Las cadenas francesas de televisión no podrán editar, difundir o promover programas destinados a menores de tres años porque pueden provocar “trastornos para el desarrollo” del niño. A partir de ahora deberán informar a sus audiencias de los peligros de ver la televisión a esa edad.
Según las autoridades francesas
Los distribuidores franceses y extranjeros, siempre que emitan en Francia, deberán incluir en sus pantallas el siguiente mensaje: “Ver televisión puede frenar el desarrollo de niños menores de 3 años, aun cuando se trate de cadenas que se dirigen específicamente a ellos”.
Pero los distribuidores incluso podrían verse obligados a detallar más, porque deberían admitir también que la pasividad, el retraso en el habla, la agitación o los problemas de sueño y concentración pueden ser, a esas edades, una consecuencia de los programas que emiten.
Según los analistas consultados por Diario Exterior, “aunque es necesario que la gente sepa las consecuencias de todo lo que consume, parece algo excesivo culpabilizar a la televisión de todos los males de los menores de 3 años”.
Al fin y al cabo, la pantalla pequeña no puede producir “dependencia” si no se enciende. “Es como una pistola: si se mata con ella no se le acusa a la pistola sino al asesino. Si los niños se agitan con la televisión y los padres lo permiten, parece claro que la responsabilidad es fundamentalmente de los padres”.
Sin embargo, en muchos países, como es el caso de España, ni siquiera los canales públicos tienen programación infantil durante el verano, mientras que durante el resto del año emiten contenidos para adultos, sobre todo relacionados con la violencia o el sexo, en horario infantil.
Los niños tampoco podrán entrar en Internet con menos de tres años si no quieren exponerse a los mismos trastornos que apuntan las autoridades francesas para los que consumen televisión.
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