“El enfrentamiento es un intento de descarrilar y limitar el impacto de la estrategia hacia la reconciliación que ha puesto en marcha el nuevo Gobierno”, declaró un analista de Nairobi bajo condición de anonimato
Han muerto 80 personas en dos días
Expertos internacionales advierten de que los nuevos enfrentamientos registrados en Somalia, que han acabado con la vida de más de 80 personas en menos de 48 horas, son un claro intento de desestabilizar al nuevo Gobierno del presidente Sheikh Sharif Sheikh Ahmed.
Así, los combates de los últimos dos días en la capital de Somalia, Mogadiscio, entre la Policía y las tropas de la misión de la Unión Africana (UA), contra los rebeldes islamistas ya se ha incrementado a 81, según informaron testigos presenciales y grupos humanitarios.
“El enfrentamiento es un intento de descarrilar y limitar el impacto de la estrategia hacia la reconciliación que ha puesto en marcha el nuevo Gobierno“, declaró un analista de Nairobi bajo condición de anonimato, quien añadió que el impacto de estos combates es “grave pero no fatal para los esfuerzos de Sharif“.
El analista destacó que estos ataques no hacen sino subrayar la importancia con la que Sharif debe construir una coalición política para, acto seguido, asegurar Mogadiscio y el centro-sur de Somalia. No obstante, cualquier acción militar que pueda emprender la Misión de la UA en Somalia (la ANISOM) contra las guerrillas islamistas deberá realizarse manera proporcionada. De lo contrario, la situación del presidente podría derivar en “insostenible“.
Para el analista regional del Instituto de Desarrollo, con sede en Londres, Timothy Othieno, los nuevos enfrentamientos han tenido éxito a la hora de desestabilizar primero la capital, y después el país africano. Para Othieno es, con todo, prioritario que Sharif negocie con la oposición que tiene su sede en Asmara (Eritrea).
Allí se encuentra el grupo del jeque Hasan Dahir Aweys, uno de los grandes líderes históricos de la Unión de Tribunales Islámicos, quien gobernó Mogadiscio hasta diciembre de 2006, antes de ser expulsada por las fuerzas del anterior Gobierno de transición somalí en cooperación con Etiopía.
Junto con Aweys, Othieno insta a que el presidente somalí negocie con el grupo rebelde Al Shabab. “Sólo entonces podrá ser aplicada la presión suficiente en las unidades fragmentadas de estas guerrillas, y sus numerosos mecenas“, añadió.
“La realidad“, prosigue, “es que la crisis actual está nuevamente asociada a las políticas regionales“. En particular el problema de Etiopía y Eritrea, este último estado que se desvinculó en 1991 de su enemistado país vecino tras una guerra civil que se prolongó durante más de 30 años: “A Sharif se le ve como a un títere de los etíopes, y por extensión de Estados Unidos. Los radicales, y sobre todo Eritrea, desconfían de él“.
No obstante, otros analistas consideran que el presidente tampoco lo está haciendo tan mal. “Ha mostrado flexibilidad y se ha comprometido a hablar con todo el mundo, y por ello ha conseguido arrinconar a todos sus oponentes“, declaró el experto Abdi Mohamed Baffo.
Es más, Sharif cuenta con el apoyo tanto de los líderes religiosos y del clan Hawiye, el más importante de Mogadiscio. “El enfrentamiento intenta enturbiar las aguas, pero lo que está consiguiendo es que la gente se enfade cada vez más, mientras la posición del presidente se fortalece cada vez más“, indicó.
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