Los 116 países que componen el Movimiento de No Alineados, nacido en la década del 60 para demandar un trato igualitario entre países avanzados y atrasados, se reúnen en Cuba para debatir sobre el estado del mundo. Denuncian, como en sus orígenes, la desigualdad en el trato internacional. Que parte del mundo queda excluida de la toma de decisiones y al margen de los verdaderos centros de poder.
Editorial
Los 116 países que componen el Movimiento de No Alineados, nacido en la década del 60 para demandar un trato igualitario entre países avanzados y atrasados, se reúnen en Cuba para debatir sobre el estado del mundo. Denuncian, como en sus orígenes, la desigualdad en el trato internacional. Que parte del mundo queda excluida de la toma de decisiones y al margen de los verdaderos centros de poder.
Pues bien. La agenda de No Alineados tampoco parece ayudar mucho para que esto cambie. El sólo hecho de que su presidencia sea ejercida por Cuba, y felicitada por todos los países miembros, marca su carácter sesgado. Más aún sabiendo que en los próximos días se espera la llegada de los presidente de Corea del Norte e Irán como máximos exponentes del encuentro.
Los primeros documentos no tardaron en condenar la intervención de EEUU en Irak, y catalogarla de “acción terrorista”. Lo mismo con la intervención de Israel en Líbano. Ni una alusión hubo, en cambio, a las masacres constantes que bandas fanáticas como Al Qaeda o Hezbolá producen sobre otras poblaciones. Tampoco sobre la opresión totalitaria ejercida por el régimen norcoreano sobre un pueblo exhausto, pauperizado por el castigo.
Por otro lado, países como Venezuela y Guatemala hacen esfuerzos para sentarse –transitoriamente- en el Consejo de Seguridad de la ONU. El chavismo envió a la plana mayor de su cancillería, y el resto de los países recibió con gusto la iniciativa. La energía puesta por los diplomáticos a este fin contrasta con el curioso desconocimiento sobre la agenda oficial del foro. La diplomacia chavista apoya, por otro lado, la continuidad de los planes nucleares de Irán, constituido en garante blindado de los derechos soberanos en Medio Oriente.
La Cumbre será formalmente inaugurada este viernes. Se espera que 114 de los 116 países envíen representantes. Y que sus consignas sean convenientemente escuchadas. Pero ello será difícil mientras las reivindicaciones depositen en un lugar de privilegio a quienes, muy dudosamente, luchen por fortalecer la libertad y lograr un nivel más alto de desarrollo para sus pueblos. Cuba, Irán, Venezuela y Corea del Norte no constituirán las mejores vías para que el mundo que precisamente discuten, cambie.
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