La subida de los precios españoles ha caído hasta el 4,5%, una cifra muy alta pero que indica una tendencia a la baja. Ya son dos meses consecutivos los que se benefician de la reducción del petróleo y los alimentos.
Siguen la línea del resto de Europa
Entre agosto y septiembre, los precios han pasado de crecer al 5,3% a hacerlo el 4,5%. La crisis mundial ha podido hacer mella en los consumidores, que ya no están dispuestos a endeudarse más de lo estrictamente necesario ante la posibilidad de que los despidan de sus empleos o sufran un recorte salarial.
Por otro lado, el desplome del petróleo, que acumula caídas del 40% en los últimos seis meses está arrastrando con fuerza a los mercados. Además del encarecimiento de los combustibles, que derribó las ventas de los coches, el oro negro se utiliza para un sinfín de productos plásticos. En estos momentos se estima que, de seguir así la tendencia durante los próximos meses, la industria del automóvil, que ha sido de las más castigadas, podría suavizar su derrumbamiento e iniciar un camino hacia la estabilidad.
De todas formas, a pesar de los progresos, las cifras siguen siendo demasiado elevadas y continuarán impidiendo una rápida recuperación. Según los analistas consultados, superar el 2 o el 2,5% en el crecimiento de los precios ya supone un freno para el sistema.
Para el Gobierno, el año acabará con una inflación superior al 3,5%, lo que significa que la economía española. Esta situación aleja las perspectivas de una recuperación que pudiera empezar el año que viene.
Además de la caída de los carburantes, los precios de los alimentos y de las bebidas no alcohólicas también descendieron. E incluso las tradicionales subidas de la leche, el pan y la carne de ave se han moderado en comparación con septiembre del 2007.
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