El senador por Arizona y candidato republicano a la Casa Blanca ha eludido hasta en cuatro ocasiones responder a la pregunta de si recibirá o se reunirá con el presidente de España, Rodríguez Zapatero, en una entrevista a Unión Radio. La situación, que podría pasar por cómica, refleja el deterioro que la política de los socialistas españoles ha provocado en las relaciones transatlánticas desde su retirada arrogante de Irak
Como ya hiciera Bush
“Si llego a la Casa Blanca hablaré con todos nuestros amigos y combatiré a nuestros enemigos”. Esa fue la frase que John McCain repitió hasta en cuatro ocasiones en una entrevista concedida a la emisora de Miami Unión Radio.
Una frase que podría pasar por respuesta genérica de no ser por las insistentes preguntas de la periodista sobre las futuras relaciones entre Estados Unidos y España. Y es que parece que ha quedado claro que McCain elude cualquier relación con Zapatero, como ya ha hecho George W. Bush en los últimos cuatro años.
Algunos todavía, a ambos lados del Atlántico, recuerdan la falta de respeto de Zapatero, entonces líder de la oposición, al paso de la bandera norteamericana el día del desfile de las Fuerzas Armadas. Pero sin duda, el capítulo más sangrante para la Administración Bush fue la retirada, sin previo aviso, de las tropas españolas, dedicadas principalmente a labores humanitarias, de Irak. Aquello se entendió claramente como un mero gesto de arrogancia política, ya que Zapatero podría haber retirado las fuerzas españolas pocos meses después bajo el consenso internacional.
El pasado 6 de junio el presidente español mantuvo una reunión con el ex senador estadounidense John Edwards en la que le expresó en primera persona su confianza en que, tras las elecciones presidenciales en su país, se recupere la fluidez de las relaciones con independencia de quién venza en ellas. A seis meses vista de las elecciones estadounidenses, la vía demócrata quedó marcada en rojo.
Zapatero apostó claramente por el candidato Obama y dijo en una entrevista al periódico Financial Times que Obama le “gusta” y que “deseo que gane las elecciones de noviembre”. Zapatero opinó en la entrevista que la comunidad internacional quiere “un EEUU más cooperativo en temas como Kioto, la estabilidad geopolítica y el diálogo entre civilizaciones”.
No obstante, Obama olvidó incluir a España en su lista de países a visitar durante su gira veraniega. El senador por Illinois sí visitó países vecinos como Francia, Alemania e Inglaterra, donde se reunió con sus líderes, pero no contempló en ningún momento la recepción en La Moncloa de Madrid.
Capítulo especial merece la mala fortuna que ha tenido el presidente del gobierno en el pasado con sus apuestas electorales. Además de jugársela en 2004 por el derrotado John Kerry, se suma el apoyo a Schröeder en Alemania, donde ganó Angela Merkel, y la ilusión depositada por Segolene Royal, con presencia incluida en sus mítines electorales, que finalmente se desvaneció frente a Nicolás Sarkozy.
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