En una de las contiendas más reñidas de los últimos 50 años, especialmente en el banco demócrata, Obama –el primer político negro que asciende hasta esta posición– se impuso a sus dos principales contendientes, quedando por delante de Hillary Clinton, la favorita a nivel nacional), relegada a la tercera posición por detrás de John Edwards que obtiene un destacado segundo puesto.
Un terremoto en el Medio Oeste
Un terremoto en el Medio Oeste, tituló el diario The Washington Post, al valorar el triunfo de Obama y Huckabee sobre otros precandidatos de ambas formaciones considerados con más posibilidades.
Aunque los resultados en Iowa no son determinantes, representan un fuerte golpe a los favoritos, la senadora demócrata Hillary Rodham Clinton y el ex gobernador de Massachussets, el conservador Mitt Romney, subraya.
Para el matutino, Huckabee, preferido de la extrema derecha religiosa del país, aún tiene que enfrentar el próximo martes en New Hampshire la presión de otro de sus rivales, el senador John McCain, quien encabeza las encuestas en ese territorio.
New Hampshire es también una prueba crítica para Hillary Rodham Clinton que no puede permitirse el lujo de otra pérdida temprana, agrega.
Según el Post, con su victoria, Obama, un afroamericano, no sólo demostró su habilidad para derrotar a la ex primera dama, sino también para superar los límites raciales y la política generacional.
Por su parte, el diario The New York Times comentó que el triunfo de ambos precandidatos está motivado por las promesas de cambio realizadas al electorado.
Hace apenas dos meses Huckabee era prácticamente un desconocido, pero el ex pastor bautista logró el respaldo de la derecha religiosa, destaca.
El Times pronosticó el fin de la carrera hacia la Casa Blanca de los senadores demócratas Joseph Biden y Christopher Dodd, quienes obtuvieron una ínfima porción de votos en Iowa.
La victoria de Obama en un territorio abrumadoramente blanco es una respuesta poderosa a la pregunta de si Estados Unidos está preparado para votar por un afroamericano para presidente, concluye.
Tras Iowa, los candidatos se enfrentan al tamiz de Nuevo Hampshir
Para muchos observadores, lo que ocurra en Nuevo Hampshire, estado de menos de 1,5 millones de habitantes, es la verdadera prueba de fuego en la carrera presidencial estadounidense, pues los candidatos se enfrentan realmente a unas elecciones directas y representativas, muy distintas a las asambleas de Iowa.
En Nuevo Hampshire, demócratas y republicanos eligen directamente a un candidato, de manera que los delegados que acudan a las grandes convenciones nacionales de cada partido tendrán ya su postura definida.
En los “caucus” de Iowa el proceso es más farragoso, pues el dictamen de los votantes está condicionado a otras convenciones que se celebrarán a nivel de distrito y estatal, con lo que pierde representatividad.
“Nuevo Hampshire es una lente mucho más fidedigna y menos distorsionada que Iowa para ver el panorama presidencial”, asegura en el Washington Post el comentarista político David S. Broder.
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