América, Economía y Sociedad, Estados Unidos, Política, Portada

Mientras Trump evalúa reclasificar la marihuana…

Según informan desde Investing, las acciones de cannabis se dispararon el viernes tras informes de que el presidente Donald Trump está considerando ordenar a su administración reclasificar la marihuana como una droga menos peligrosa, lo que potencialmente marcaría un cambio significativo en la política estadounidense.

Tilray Brands (NASDAQ:TLRY) subió un 28%, mientras que Aurora Cannabis (NASDAQ:ACB) aumentó un 15%, Canopy Growth (NASDAQ:CGC) ganó un 20%, SNDL Inc (NASDAQ:SNDL) avanzó un 19%, y Cronos Group (NASDAQ:CRON) subió un 14% tras conocerse la noticia.

De acuerdo con Bloomberg News, citando a personas familiarizadas con el asunto, Trump ha discutido la reclasificación de la marihuana de droga de Categoría I a sustancia de Categoría III con ejecutivos de la industria de la marihuana, el Secretario de Salud y Servicios Humanos Robert F. Kennedy Jr., y el Administrador de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid, Mehmet Oz.

El cannabis está actualmente clasificado como droga de Categoría I, en la misma que la heroína y el LSD – sustancias consideradas sin uso médico y con alto potencial de abuso. Una reclasificación a Categoría III agruparía la marihuana con drogas consideradas de menor potencial de dependencia, como la ketamina y el Tylenol con codeína.

La potencial reclasificación aliviaría las restricciones en la compra y venta de cannabis, representando una gran victoria para la industria, los inversores y los pacientes de marihuana medicinal. Sin embargo, un funcionario de la Casa Blanca señaló que no se han tomado decisiones finales respecto a la reclasificación.

En cualquier caso, la verdad es que debido a la “guerra contra las drogas”, inhumana y cruel como pocas, desde que comenzó con Nixon, fueron encarceladas más de 40 millones de personas y solo en México, desde 2006, murieron más de 120.000. Es la consecuencia de la represión al establecerse la prohibición que pareciera ser solo un negocio monopólico dirigido por políticos y burócratas, en donde se castiga y persigue a los que intentan operar por fuera de este monopolio.

Cómo se explica, sino que, en EEUU, el país con las fuerzas de seguridad y armadas mejor equipadas del mundo, con la mayor tecnología, sea donde más consumidores existen aun cuando no es productor, es decir, donde más tráfico hay ya que prácticamente toda la droga ingresa por las fronteras. ¿Son tan ineficientes estas fuerzas o existe connivencia entre traficantes, políticos y policías?

Además, ¿son drogas tan nocivas? Sin dudas, pero curiosamente otras que son “legales” están causando más daño. De acuerdo con la Comisión Europea, mueren 8.000 personas cada año en la UE por el consumo de drogas prohibidas e, indirectamente, otras 20.000. Son muchas, una sola muerte es injustificable, pero muchos más mueren por alcohol, unas 800.000 en Europa -la región del mundo con mayor consumo- según Eurostat o por fumar o debido a accidentes de tránsito.

Otro argumento es que se trataría del derecho a la legítima defensa ya que los drogadictos serían personas peligrosas para la sociedad. Pero no está claro que sean de suyo peligrosos (salvo cuando consumen mezclas tóxicas, dada la mala calidad de lo ilegal), más bien parecen disminuidos físicos y mentales; en cambio, sí es creíble que, una vez criminalizados por el Estado (en lugar de quedar visibles para ayudarlos), se conviertan en delincuentes ante la imposibilidad de conseguir calmar su adicción por vías normales y a precios no monopólicos.

Pero, aun en el caso de la legítima defensa los métodos moralmente aceptables son los pacíficos ya que son los eficientes. Por otro lado, ¿es lícito utilizar la violencia -implícita en la prohibición, en la guerra contra las drogas- para evitar que alguien se suicide? No lo es, no es lícita la teoría del mal menor como claramente lo dijo Juan Pablo II en su Encíclica “Veritatis Splendor”.

La disyuntiva, al fin de cuentas, es monopolio de los funcionarios a precios elevadísimos que lo convierten en un gran negocio y muy corruptor o regulación natural del mercado. En contraposición con lo que ocurre en países represores, en Portugal -el país de mayor calidad de vida de Europa, según InterNations- donde la droga es más libre, el número de delitos y drogadictos es menor. Según la ONUDD (Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito), en Portugal ocurren 0.5 homicidios anuales por cada 100.000 habitantes mientras que en EEUU son 4.7.

La guerra contra las drogas es un verdadero círculo vicioso. Cuanto más fuerte es la represión, más se encarece la droga y, entonces, más dinero hay para corromper a los funcionarios que sostienen el tráfico. De nada sirven los radares para controlar vuelos ilegales cuando está probado que la mayor parte de la droga ingresa por canales completamente legales.

No se trata de «legalizar» en el sentido de dejar de condenar moralmente tanto el consumo como el tráfico de drogas, sino de comprender que, con la violencia y la represión estatal, lejos de resolverse el problema, se está agravando severamente y, tras más de 50 años de guerra, todo ha empeorado.

De levantarse las prohibiciones, respetando el primer derecho humano, el de la libertad personal, de vivir la propia vida, las drogas quedarían a la vista de todos, como el alcohol, desapareciendo de inmediato el narcotráfico y los delitos asociados y en consecuencia, serían más fácilmente conocidas y controlables.

 

Por Alejandro A. Tagliavini*

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

www.alejandrotagliavini.com

// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR

// EN PORTADA

// LO MÁS LEÍDO

// MÁS DEL AUTOR/A

Menú