Bolivia vive una crisis política en la que concurren dos procesos paralelos que, por el momento, parecen irreconciliables: la refundación constitucional que propone Evo Morales y los proyectos de las regiones opositoras.
Otro triste capítulo para la democracia
El Gobierno de Evo Morales anunció que enjuiciará a los líderes opositores de la región boliviana de Santa Cruz que organizan un referendo autonomista para el próximo 4 de mayo y después emitirán varias normas y decretos regionales.
“Ni siquiera es algo que podamos optar. Estamos en la obligación de instaurar procesos legales correspondientes a aquellos que han realizado, fomentado y convocado a actos ilegales”, dijo el ministro de Gobierno (Interior), Alfredo Rada, a la radio estatal Patria Nueva.
El presidente Morales remarcó durante una reunión con sus bases cocaleras, que los estatutos autonómicos de Santa Cruz que se someterán a la consulta “son una verdadera sedición” y pidió la intervención de la justicia -dice- para defender “la unidad del país”.
Contra los pactos a puerta cerrada
Los líderes cruceños, encabezados por su prefecto (gobernador) Rubén Costas, han defendido la legalidad del referéndum y están decididos a realizarlo el 4 de mayo. La oposición rechaza la Carta aprobada por el oficialismo, proclamada a puertas cerradas y carente del concurso de todos los sectores.
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