El mensaje universal es pedir explicaciones al PP hasta por la adversa meteorología.
Definitivamente, no hay iniciativas eficaces, proyectos viables, ideas ilusionantes, algún atisbo de esperanza o cambio de rumbo. No hay más que lo que está delante. Exhaustas las neuronas oficiales, está claro que no tienen otra ocupación. Se agazapan, ignoran o se desentienden de cualquier otro asunto, se atrincheran en comandita, se arman de reproches comunes y titulares y ¡zas! saltan con saña sobre el PP en cuanto Aznar abre la boca.
No hay otro problema en España; ninguna preocupación mayor entre los ciudadanos; nada que merezca su atención más allá o más acá de los lances políticos y celadas. Es increíble que se pretenda siquiera intentar recuperar la confianza de la gente sobre la única base de sacudirle la badana a la oposición cuando un ex presidente del gobierno dice algo, por muy discutible que sea. El país estaría completamente paralizado si el PP hace lo propio cada vez que Felipe González abre la boquita.
Se acusa al PP de un doble discurso, según el foro y la materia de que se trate. Lo del PSOE es uniforme, monocolor, invariable, siempre lo mismo. El mensaje universal es pedir explicaciones al PP hasta por la adversa meteorología y no avanzar ni un milímetro en la recuperación económica y en la lucha contra la crisis. ¿A quién le importa eso? ¿Se puede vivir más en la higuera?
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