A un mes de las elecciones, el debate entre los dos candidatos a la Casa Blanca volvió a quedar en tablas y es poco probable que cambie la orientación de los votos. La economía y la crisis financiera en particular se volvieron los temas principales de un enfrentamiento en el que nadie aportó más soluciones que el plan de rescate de Bush.
A un mes de las elecciones
Barack Obama y John McCain habían aprendido de los errores que cometieron en el anterior cara a cara. El senador por Arizona tenía un claro objetivo: poner al candidato demócrata a la defensiva e intentar recuperar las distancias que le atribuyen la mayoría de los sondeos.
Pero no parece que este debate vaya a cambiar el voto de la gente. Las recetas frente a la crisis, que es la mayor preocupación de los americanos, son diferentes en los matices pero ambas utilizan el plan de rescate de Bush como hoja de ruta. En esta área parece que los votantes prefieren a Obama.
La mayor parte de los analistas cree que los americanos ven al candidato demócrata más como un revulsivo frente a la presidencia de Bush que como alguien que puede solucionar la crisis financiera. Por ese motivo, McCain dijo en el debate que el dinero del plan de rescate debía servir para renegociar las hipotecas ajustándolas a un tipo fijo y al precio actual de las viviendas. Era un modo de subrayar su independencia frente al presidente de los Estados Unidos.
En lo que coincidieron los dos candidatos fue en señalar la avaricia de Wall Street como la causa fundamental de la crisis. Obama matizó que la falta de regulación había tolerado todos los desmanes durante años. La clave, para el senador por Illinois, era que las leyes que habían aprobado los republicanos llevaron finalmente al país a la situación en la que ahora se encuentra.
Para McCain, sin embargo, la cuestión era que las normas tenían que se modificadas y corregidas para prohibir las conductas que habían provocado la crisis, pero sin que su número aumentase y sin que la intervención del Estado se convirtiera en la protagonista central del sistema financiero.
Política exterior
La política exterior casi tuvo un papel testimonial en el debate, porque las cuestiones económicas lo fueron abarcando todo.
McCain acusó a Obama de belicismo por haber sugerido que habría que intervenir en Pakistán porque Al Qaeda puede tener su campamento base en la frontera entre Pakistán y Afganistán. Obama respondió que no lo había sugerido y que McCain se mostró más belicista con Irak.
Nuevamente, el senador por Illinois le recordó a McCain que se había invadido Irak sin que tuviese relación alguna con los terroristas del 11-S y que las fuerzas americanas deberían haberse concentrado donde se encontraban los santuarios terroristas. McCain advirtió que ahora tocaba mirar hacia el futuro, es decir, dejar en un segundo plano lo que ocurrió hace cinco años y concentrarse en la estabilización de Irak, la persecución de Al Qaeda y la protección de los aliados estadounidenses en la región.
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