Seguramente, a Chávez le guste más el nombre propio de Mahmud (Ahmadinejad), presidente de Irán, que visita este mes Venezuela, que los, algunos ciertamente originales, de sus sufridos compatriotas.
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Lunes, 08 de junio 2026

Seguramente, a Chávez le guste más el nombre propio de Mahmud (Ahmadinejad), presidente de Irán, que visita este mes Venezuela, que los, algunos ciertamente originales, de sus sufridos compatriotas.
Santi Lucas
Venezuela promueve una reforma de la ley reguladora del Registro Civil que, según el artículo 106 del anteproyecto, prohibirá a los niños de este país ser inscritos con nombres “que los expongan al ridículo, sean extravagantes o de difícil pronunciación”. La excusa aducida por el Consejo Nacional Electoral es la de proteger a los menores de burlas y mofas en el futuro. Yo también pensé al principio que era sólo una broma, una noticia peregrina y chocante, pero partiendo esta iniciativa de un régimen tan entrometido y amenazador como es el venezolano la gracia y la duda se desvanecen al instante.
Se excluyen de la norma a los descendientes de indígenas y a los extranjeros, que podrán seguir felizmente llamando a sus hijos como quieran sin intrusiones legales ni caprichos fantasmagóricos. Por el momento, parece que no será obligatorio poner a todos los inscritos el nombre de Hugo, pero esta es una posibilidad que no hay que descartar a corto plazo. Habrá, eso sí, un catálogo oficial en el que los representantes de los niños podrán elegir el nombre homogéneo y apropiado que la autoridad registral haya previsto. ¡Qué disparate! Que Chávez sea depositario del listón sobre el ridículo, la extravagancia y la burla en Venezuela es un auténtico sarcasmo.
Llegar a semejante grado de injerencia y abuso sobre la vida de las personas es una nueva muesca en el correaje de un déspota que no está dispuesto a que los venezolanos respiren libremente en ningún terreno. El caso no es anecdótico, es grave, es perverso, es un síntoma claro de la arbitrariedad imperante en Venezuela y de la progresiva ocupación que Hugo Chávez lleva a cabo en todos los ámbitos.
Seguramente, a Chávez le guste más el nombre propio de Mahmud (Ahmadinejad), presidente de Irán, que visita este mes Venezuela, que los, algunos ciertamente originales, de sus sufridos compatriotas.
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