Es un error pensar que la infantilización de pueblos antes libres representada por el estado niñera que lo regula todo se puede confinar a las tortillas y los hidromasajes.
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Martes, 21 de julio 2026
Es un error pensar que la infantilización de pueblos antes libres representada por el estado niñera que lo regula todo se puede confinar a las tortillas y los hidromasajes.
Noticias del mundo: En el Reino Unido, es tradicional cada Martes de Carnaval la celebración de la carrera de la tortilla, en la que los participantes corren mientras dan vuelta a una tortilla en una sartén. El atractivo del concurso depende de las posibles dificultades surgidas en el intento de avanzar rápidamente y lanzar la tortilla simultáneamente. Sin embargo, en St Albans, Inglaterra, los competidores fueron informados por funcionarios del departamento de salud y la oficina de seguridad pública que tenían “prohibido correr debido a la posibilidad de resbalones a causa de la lluvia”. Ver a un hombre caminar por la calle principal con una sartén no es el más fascinante de los concursos, ni siquiera en St Albans. Con la excitación del momento, el capitán de equipo David Emery olvidó momentáneamente las nuevas normas. “He sido descalificado de una carrera por correr”, explicó después.
En Canadá, Karen Selick cuenta a los lectores del Ottawa Citizen sus vacaciones de invierno en Arizona el mes pasado: “La suite que reservé a través de Internet prometía porche privado con hidromasaje”, escribe. “Al llegar, me encontré la puerta a mi terraza cerrada. “Entrada prohibida por la ley federal”, rezaba el cartel. La gerencia del hotel me explicó que recientemente los desagües de los hidromasajes de todo el complejo habían sido declarados no homologados según las nuevas normas de seguridad. Los costes del cambio serían astronómico. Decenas de hidromasajes serían tapados con cemento de forma permanente en lugar de eso”. Mientras tanto, su suite tenía una atractiva vista del porche federalmente regulado.
¿Algo más? Oh si – En Irán, el autoproclamado régimen nuclear anunció el enriquecimiento de uranio al 20 por ciento. Cuando fue investido el Presidente Obama, la república islámica tenía 400 centrifugadoras en funcionamiento, enriqueciendo a un máximo del 3,5 por ciento. Un año más tarde, tiene 8.000 centrifugadoras enriqueciendo al 20 por ciento. El director de la CIA Leon Panetta reconoce ahora con cautela que las ambiciones nucleares de Irán pueden tener una finalidad militar. Es extraño, porque los genios detrás del generosamente financiado National Intelligence Estimate nos dijeron hace apenas dos años que Teherán había puesto fin a su programa de armas nucleares en 2003. ¿Esa estimación ya no vale? Si es así, ¿dónde presenta el contribuyente la reclamación para que el estado le devuelva el dinero?
Esta es una instantánea perfecta de Occidente en su ocaso. Por un lado, gobiernos de naciones desarrolladas que regulan al milímetro cada faceta de su vida en interés de “protegerle”. Si a usted se le ocurre correr con una tortilla a velocidades superiores a cuatro metros a la hora, el estado intervendrá y actuará con decisión: Es por su propio bien. Si usted es un turista de Moose Jaw, Washington, el gobierno tomará medidas preventivas para protegerle de los peligros potenciales que le aguardan en su porche de Arizona.
Por otra parte, en lo que respecta a protegerle de amenazas reales tales como una teocracia milenaria que reclama jurisdicción universal, Estados Unidos y sus aliados de no hacen nada. No van a imponer ninguna sanción, porque China y Rusia no quieren. Eso significa que la acción militar tendría que llevarse a cabo sin el respaldo de la ONU – instancia que, como apunta Greg Sheridan en el Australian, “sería ajena a toda actuación de la administración Obama”. De veras que si. Sin embargo, Washington está (a buenas horas) “perdiendo la paciencia” con los mulás. El New York Daily News informa de la última maniobra de castigo:
“La Secretario de Estado Clinton retó a Irán a permitirle celebrar una asamblea en Teherán”.
Eso les enseñará. Si los ayatolás tuvieran sentido del humor, estarían por los suelos con su farol.
El canadiense medio puede sobrevivir a un hidromasaje de Arizona que sólo cumple la normativa de 2009 en lugar de la normativa de seguridad de 2010. El inglés medio puede sobrevivir tropezando con su sartén: puede que se haga una raspadura en la rodilla, pero frote un poco del sirope de la tortilla y pronto estará fresco como una rosa bajo la lluvia. Que ellos – o al menos sus mimadas y complacientes sociedades en las que la normativa de bañeras de hidromasajes es la cuestión más urgente del momento – puedan sobrevivir a un Irán nuclear es una cuestión más en el aire.
Lo cierto es que Teherán tendrá sus cabezas nucleares, y dentro de nada. Esta es la mayor abdicación de sus responsabilidades por parte de las potencias occidentales desde la década de los años 30. Es mucho peor que Pakistán sea nuclear, algo que, después de todo, no es más que otra de las cosas que no supo prever la CIA. En este caso, la nuclearización a cámara lenta realizada a plena luz del día y durante años de tortuosas charadas diplomáticas y ultimátum inminentes incesantemente impuestos no es solo una victoria de Irán, sino la derrota por puntos de Estados Unidos. Confirma el diagnóstico islamo-chino-ruso-todohijodevecino de Washington como superpotencia hueca que ya no tiene la voluntad ni el deseo de supervisar el orden mundial.
¿Qué significa esto? ¿Que dentro de un año o dos Irán atacará Israel con armas nucleares? No necesariamente, aunque la destrucción no solo de la entidad sionista sino de Occidente en general sigue siendo la prioridad explícita. Puede que vayan en serio. Puede que no. Puede que lo hagan directamente. Puede que simplemente llamen a uno de sus contratistas de terrorismo para encargarle montar por los aires el huevo de las tortillas de St. Albans. Pero cuando apruebas exitosas operaciones colectivas contra los editores y traductores de la obra de Salman Rushdie, cuando has volado por los aires centros judíos en Buenos Aires, cuando has venido actuando fuera del territorio al máximo de tus posibilidades durante 30 años, parece prudente que el resto de nosotros asumamos que cuando tus capacidades incluyan lo nuclear, actuarás a un alcance aún mayor.
Sin embargo, aun sin lanzar una sola cabeza, Irán habrá alterado de un plumazo gran parte del mapa del mundo — y no solo de Oriente Medio, donde las dictaduras sunitas se enfrentan a la elección entre una carrera nuclear no buscada y un futuro como estados satélite de Irán. En Europa Oriental, un Irán nuclear da un empujón enorme a los planes de Rusia de reconstitución de facto de su antiguo imperio: En un mundo inestable, el Primer Ministro ruso Vladimir Putin se ofrecerá como la protección en la que usted puede confiar. Y se sorprendería de lo mucho de la Europa Occidental que abarca la Europa “Oriental”: la visión estratégica de Moscú es la de un continente que no sólo depende de la energía de Rusia sino que también es seguridad-dependiente. Y cuando cada ciudad europea esté dentro del alcance de Teherán y el resto de estados psicópatas, va a haber un montón de público para eso cuando la alternativa es un Washington decadente e irresponsable.
Es un error pensar que la infantilización de pueblos antes libres representada por el estado niñera que lo regula todo se puede confinar a las tortillas y los hidromasajes. Consideremos, por ejemplo, el análisis incisivo de Scott Gration, enviado especial de Estados Unidos a los asesinos de masas de Sudán: “Tenemos que pensar en repartir galletas”, decía el señor Gration unos meses atrás. “Los niños, los países – reaccionan a las estrellas doradas, las caras sonrientes, los apretones de manos, el diálogo, el compromiso”.
En realidad, no hay muchas pruebas de que las caras sonrientes tengan un gran impacto sobre los menores del Bronx, y no digamos sobre los genocidad de Darfur machete en mano. Tanto con la sofisticación del “poder blando”, para acabar poniendo sonrisas a un mundo serio.
Así que Irán será nuclear e inaugurará formalmente la era post-estadounidense. La izquierda y la derecha aislacionista estiman que no es gran cosa. Piensan en el planeta como el porche de América y en Estados Unidos como la habitación de hotel. Puede que haya un hidromasaje problemático ahí fuera, pero se puede cerrar la puerta con llave y colgar un cartel, y la vida seguirá aunque un poco más ajustada y limitada que antes. Va a ser que no.
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