Los exiliados tibetanos han decidido apoyar la negociación con China, como preconiza el Dalai Lama, su líder espiritual budista, tras una semana de discusiones en el norte de India, imponiéndose a quienes reclamaban una radicalización de su posición
Desean el diálogo con China
En los debates que se sucedieron, una corriente abogó por radicalizar la posición de los exiliados tibetanos y no sólo reclamar una simple autonomía del Tíbet sino la independencia. El encuentro de Dharamsala ha servido para rechazar las posiciones de una buena parte de la juventud tibetana, independentista, que amenazaba con superar a la generación del Dalai Lama, de 73 años.
Este último, que en los últimos meses sufrió algunos problemas de salud, sigue siendo la única figura relevante de la causa tibetana. Siempre viste su túnica naranja y con su sonrisa contagiosa, encarna la esperanza de seis millones de tibetanos que viven en el Tíbet o en el exilio.
“La mayoría estuvo en favor del camino intermedio”, dijo Dolma Gyari, vicepresidenta del parlamento tibetano en el exilio, en declaraciones a periodistas una vez concluida la conferencia.
Pero Gyari dijo que si China no responde de manera positiva, “no hay otra opción disponible para nosotros que buscar la independencia”. Los dirigentes tibetanos también aceptaron cesar de manera temporal sus conversaciones con China debido a que Beijing no los estaba tomando en serio, dijo Gyari.
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