Tras varias semanas de acusaciones y escándalos de corrupción, la campaña electoral polaca llegó a su fin con el líder liberal Donald Tusk como favorito en todos los sondeos, gracias a su triunfo arrollador en el debate televisado que le enfrentó al primer ministro saliente, Jaroslaw Kaczynski.
Sondeos favorecen a Donald Tusk
Para muchos polacos, el próximo domingo tendrán lugar las elecciones más importantes desde 1989, cuando el fundador del sindicato Solidaridad, Lech Walesa, se convertía en el nuevo presidente del país, tras más de cuarenta años de comunismo.
Aunque hoy la situación es diferente, Polonia tiene también una importante decisión que tomar, la de continuar o no con el modelo de gobierno instaurado por los gemelos Kaczynski y su partido, Ley y Justicia (PIS), desde su victoria en 2005, en el que los escándalos políticos y la lucha feroz contra el pasado comunista han sido elementos centrales.
Si se tienen en cuenta las últimas encuestas, los polacos apoyarán al hasta ahora principal partido de la oposición, Plataforma Ciudadana (PO), que parte como ganador a pesar de haberse enfrentado a la campaña más dura que se recuerda en la corta democracia de este país.
PO ha ido subiendo poco a poco en los sondeos, pero ha sido la clara victoria de su líder, Donald Tusk, en los debates televisados lo que le ha permitido que las últimas encuestas le señalen como ganador, aunque se estima que hay un 25 por ciento de indecisos.
Tusk demostró entonces, como señalaron analistas y observadores, que es el político más preparado y con las ideas más claras en Polonia, donde el resto de candidatos siguen recurriendo a las frases doctrinales y a las consignas.
El gran derrotado en la televisión ha sido el conservador Jaroslaw Kaczynski, que vio como su fracaso en los debates arrastraba a su partido a un pérdida de apoyos en las intenciones de voto.
“Los sondeos están manipulados, tenemos posibilidades de ganar en estas elecciones, por eso llamo a la movilización el día de las votaciones para que PiS pueda obtener la victoria”, afirmó hoy Kaczynski en un llamamiento no exento de cierta desesperación.
A medianoche comienza la jornada de reflexión y se pondrá fin a una campaña en la que Ley y Justicia ha lanzado duros ataques a sus rivales, sobre todo al partido liberal.
Para la formación de los Kaczynski, una victoria de PO supondría volver a la Polonia de los años 90, con corrupción generalizada en la que millonarios y oligarcas controlaban las riendas del poder.
Así lo mostraba uno de los anuncios de televisión centrales en la campaña conservadora, donde un mafioso millonario fumaba un puro mientras ofrecía a un político un maletín repleto de dólares como pago por varios favores.
“Ésta es la Polonia a la que no queremos volver”, afirmaba entonces el primer ministro, quien ha hecho de la lucha contra la corrupción su principal arma electoral.
El pasado miércoles esa lucha se cobraba una nueva víctima, cuando la Agencia Anticorrupción mostraba un vídeo en el que una diputada de PO, principal rival de los conservadores, se dejaba sobornar por mediar en la venta de un terreno al norte del país.
Ni siquiera tras esas imágenes los liberales cayeron en las encuestas, ya que para muchos ciudadanos esa batalla contra la corrupción es una simple estratagema política para captar votos, aunque lo cierto es que hasta el mismísimo ministro de Interior polaco, Janusz Kaczmarek, fue acusado de corrupción y tuvo que dejar su cargo ante la cruzada de los Kaczynski.
El ataque a los ex comunistas ha sido una de las constantes durante la campaña electoral, como lo ha sido a lo largo de los dos años de gobierno conservador, en los que la famosa Ley de Lustración obligó a 700.000 personas a declarar sobre su pasado.
Para la oposición, estas elecciones significan la oportunidad de romper con un Gobierno que ha fracasado en política exterior, repleto de escándalos internos, ineficaz y a la deriva.
Mientras, PiS defiende su último éxito en la conferencia de Lisboa y, sobre todo, los importantes logros económicos obtenidos durante su gestión, con la drástica reducción del desempleo y un crecimiento medio del 6,1 por ciento durante el pasado 2006.
De hecho, en opinión del ministro polaco de economía, Piotr Wozniak, si el gobierno Kaczynski es evaluado por sus logros económicos, el partido Ley y Justicia (PiS) debería ganar este domingo las elecciones generales, aunque las encuestas vaticinan lo contrario.
Fuente: Terra.com