El ministro de Comunicación e Información, Andrés Izarra ha renunciado a su cargo porque, según sus declaraciones, ha tomado “unilateralmente” una medida que incluía el cobro de unas sumas millonarias a Globovisión por la retransmisión de la televisión pública.
Andrés Izarra, ministro de Comunicación e Información
Si se aplicaban las medidas de Izarra, Globovisión iba a tener que pagar, a partir del 1 de junio, casi 128.000 euros por cada hora retransmitida de la televisión pública a excepción de los discursos y eventos oficiales que se difundiesen en los servicios informativos.
En estas circunstancias, jefe de la asesoría jurídica de la cadena, Federico Ravell, ha asegurado que Globovisión “no pagará ni un bolívar por retransmitir la señal”.
El ministro de Comunicación e Información es un hombre de la máxima confianza de Hugo Chávez. Llegó a presidir Telesur, un canal de noticias 24 horas que, financiado principalmente por el gobierno venezolano, aspira a ser una referencia para la izquierda populista latinoamericana.
Izarra ha asumido toda la responsabilidad por el cobro de las tarifas a Globovisión afirmando que tomó la decisión “de manera inconsulta con las demás instancias del Gobierno nacional, razón por la cual pongo mi cargo a la orden”.
Globovisión ha denunciado que “el Estado puso un precio irracional y excesivo a la difusión de información de interés general” y “busca privilegiar el deseo de lucro por encima del interés de los venezolanos”.
La cadena venezolana, que es uno de los últimos canales críticos con el Gobierno de Chávez, considera que la medida de Izarra era “flagrantemente inconstitucional por atentar contra la libertad de expresión e información de los venezolanos”.
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