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ZAPATERO: EL DISCURSO Y LA REALIDAD

Ni los 400 euros prometidos ni el involucramiento de España en Europa parecen corresponderse con la realidad. Más bien constituyen signos de un desengaño producto de la improvisación y del apremio electoralista.

Editorial
Las promesas electorales suelen caer en saco roto cuando las prédicas no se sostienen en la realidad. Cuando los hechos no avisoran una concreción del discurso electoral. Lo que sucede con Zapatero en España sigue esta línea. Las promesas de entregar 400 euros a los contribuyentes y de enfrentar exitosamente la recesión global parecen alejadas de lo que sucede en realidad.

Hace horas se pudo ver la explicación del gobierno de cómo entregaría estos 400 euros a los contribuyentes. De qué manera se organizaría el estado para devolver un dinero que ya ingresó a sus arcas y que ahora se quiere utilizar. Lo menos que puede decirse de esto es que constituye una maniobra electoralista, de sentido repentino, y que no actuará como “reactivador” de la economía nacional.

Parece más bien un recurso desesperado frente al golpe de la coyuntura económica y a la necesidad de dar una imagen de reacción. Pues la imagen es todo lo contraproducente que se puede esperar: Solbes (el ministro de Economía) dando explicaciones peregrinas y el resto del gobierno viendo cómo lo puede solucionar. Lo populista de la medida contrasta con la seriedad de un contexto que demandará más ideas y, sobre todo, más solvencia.

Recientemente, Diario Exterior dió cuenta de la reacción que la medida había provocado. Desde inoportuna hasta retrógrada fue calificada en los ámbitos consultados. El Partido Popular, por su parte, manifestó que “los sistemas fiscales deberían ser creíbles para que el contribuyente sepa lo que paga, en lugar de que primero le retengan y después le hagan regalitos”.

“Una bofetada”

La segunda cuestión (el protagonismo económico europeo) es aún peor. Brown llamó a tres líderes de la Unión para dar una imagen de seguridad. Para expresar un compromiso político en función de los cuidados que exigen las perspectivas de recesión. Pues mientras Brown se reunía con Merkel, Sarkozy y Prodi, Zapatero se reunía con el presidente de Yemen. “Se espera firmar acuerdos de cooperación, turismo y educación” señalaron en el gobierno.

El discurso de fortaleza y solidaridad (preferido por el gobierno socialista) parece una farsa frente a los hechos. Frente al cause que van tomando los acontecimientos y la utilización vacía que se hace del gobierno en virtud de un interés electoral. “Es una bofetada para la política exterior española y es una bofetada para nuestro país”, afirmó Rajoy (líder de la oposición) sobre el tema Brown.

Ni los 400 euros prometidos ni el involucramiento de España en Europa parecen corresponderse con la realidad. Más bien constituyen signos de un previsible desengaño (que sufrirá toda la sociedad) producto de la improvisación y del apremio electoralista.

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