Asia ha salido de la crisis financiera mundial relativamente ilesa y ha estado moderando su ritmo de crecimiento en la última década. Pero ahora podría ser la siguiente zona caliente para una crisis bancaria, según el informe publicado por Standard & Poor´s Ratings Services.
El continente asiático lleva casi una década decelerando su crecimiento económico. Sin embargo, ha salido de la crisis financiera mundial relativamente ilesa, según informa The Wall Street Journal.
La burbuja crediticia y de deuda de China se ha convertido en una amenaza para la región, según ha advertido Standard & Poor´s Ratings Services. La agencia ve con ojos pesimistas el futuro del sistema bancario asiático, y afirma que la ralentización económica de China podría llegar a incrementar el número de prestamos dudosos, incluso cuando el sistema bancario continua creciendo. “No se puede descartar una crisis bancaria regional”, afirma S&P en su informe.
Algunos bancos que se encuentran en la sombra realizan préstamos dudosos, y esta es la preocupación de S&P. “Años de rápida expansión del crédito dentro y fuera del balance general, junto a un fuerte incremento de los precios de la vivienda acabarán yendo en contra de la calidad de los activos de los bancos”, afirma S&P.
Este mensaje lanzado por S&P al sistema bancario chino sirve para recordar la amenaza que supone el sector bancario chino.
La India también es un lugar donde la consultora tiene puesta su preocupación, donde existe una triple amenaza para los bancos: una ralentización del crecimiento económico, un debilitamiento de la rupia y un incremento de los tipos de interés. Combinación que puede aumentar el número de préstamos dudosos.
“Creemos que el deterioro de la calidad de los activos y los resultados constreñirán los perfiles crediticios de los bancos indios, dado que los adversos acontecimientos económicos dañan al sector corporativo, el principal receptor de los créditos bancarios”, recoge el informe.
La evolución de la economía china sugiere que la “nueva normalidad” del crecimiento del PIB del gigante asiático se sitúe en tasas de entre el 7% y el 7,5% anual a partir de 2013, en contraste con el crecimiento medio anual superior al 9% registrado entre 2000 y 2011, algo que, según Standard & Poor´s resulta “inevitable y aceptable”.
En este sentido, la agencia de calificación de riesgos señala que mantener “artificialmente” las anteriores tasas de crecimiento económico mediante agresivas políticas de estímulo resultaría cada vez “más costoso e inútil”.
“Las nuevas autoridades chinas parecen aceptar la realidad de que el crecimiento está condenado a reducir su velocidad a medida que China converge con las economías avanzadas”, indica el economista jefe de S&P para Asia-Pacífico, Paul Gruenwald.
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