Política

Nadal gana Wimbledon en la final más épica

Rafael Nadal necesitó de más de cuatro horas y media de partido, con dos parones por lluvia incluidos que retrasaron la final otras dos horas más, para ganar a Roger Federer por 6-4 6-4 6-7 6-7 y 9-7 en la final de Wimbledon. Nadal consigue así su primer entorchado en Londres contra el mejor tenista del mundo, que había vencido en las cinco ediciones anteriores

Un español gana el mejor torneo de tenis 42 años después
22.20 horas de la noche. Casi seis horas después del comienzo del partido, Nadal se revolcó por la hierba de Wimbledon entre lágrimas. Había ganado el mejor partido de su vida, en el torneo más prestigioso del mundo y frente al que, quizás, pasará a la historia como el mejor jugador del mundo de la raqueta.

El español se las prometía muy felices después de ganar con autoridad y casta los dos primeros sets del encuentro, por un doble 6-4. Muchos pensaban que el suizo se arrugaría después de perder la segunda manga que llevaba muy encarrilada, con 4-1 a su favor. Entonces, emergió la bestia de Manacor para encadenar cinco juegos seguidos, con dos rupturas de saque incluidas, y llevarse el set.

Pero Federer, que había ganado ya en cinco ocasiones en la Central del All England Club, se negó a aceptar la realidad, a verse superado por el joven que este año le había destrozado en Roland Garros. El tercer parcial se decidió en el tie break, donde el número uno del mundo impuso su ley a base de saques directos. Poco antes, el partido había sufrido un parón de una hora por la lluvia.

El cuarto set, con las mejores raquetas del mundo rayando un nivel tenístico inigualable, se decidió de nuevo en la muerte súbita. Y es que ni Federer ni Nadal cedieron su saque, a pesar de que ambos contaron con varias pelotas de break para hacerlo.

Nadal, a diferencia del set anterior, comenzó el tie break arrasando hasta ponerse 5-2 y con dos saques para cerrar el partido, para llegar a la gloria. Pero los nervios le atenazaron y la figura de Roger Federer se agigantó.

Aún así, el tenista español dispuso de dos pelotas de partido que no supo aprovechar. Especialmente dolorosa fue la segunda. Rafa subió a la red con Federer batido y envió su derechazo justo al único lugar donde se encontraba el suizo, que le pasaba con un revés maravilloso. 9-7 para Federer y la final se marchaba al quinto set, igual que el año pasado, cuando el suizo supo aprovechar las indecisiones de Nadal.

Nuevamente el encuentro quedó interrumpido por la lluvia con dos iguales en el electrónico. Media hora de descanso, que daba alas a Federer para creer en el milagro: podía ser el primer hombre en remontar dos sets en contra en la final de Wimbledon.

El partido avanzó y a cada juego, que el público ovacionaba atronadoramente, el tenis de ambos jugadores subía enteros y multiplicaba la épica del choque. Federer enlazaba un ace tras otro para evitar que Nadal le rompiera el servicio.

Pero llegó el momento, fue en el décimoquinto juego del quinto parcial. Una derecha a la red del suizo ponía la final en bandeja al de Manacor, que en el siguiente intercambio de pista no perdonó, aunque necesitó de otras dos pelotas de partido para vencer.

Antes del encuentro se hablaba mucho de la final en Wimbledon de 1980, un partido entre los entonces dos mejores tenistas del mundo, como hoy. Un choque entre Bjorn Börg y John McEnroe, un momento paralelo al de este Nadal-Federer. En aquella ocasión, los expertos y espectadores dictaminaron que se trataba del mejor partido de la historia, que ganó el sueco en cinco parciales, 8-6 en el quinto. Quizás, a partir de mañana la batalla librada entre Nadal y Federer tome el relevo a aquel partido de tenis. Otra gesta más para el deporte español.

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