A veces, la historia se repìte. Cuando Bill Clinton se postuló para presidente en 1992 se le reprochaba su ambición y juventud. Ahora, el propio Clinton recurre a las mismas críticas contra el precandidato Barack Obama, quien le hizo notar su inconsecuencia.
“Ambicioso e inexperto”
Bill Clinton afirma que el senador Barack Obama es enormemente ambicioso, un prodigio político que pide al electorado que “se arriesgue” y lo elija presidente.
El ex mandatario debe saberlo mejor que nadie _ ya que fue precisamente eso lo que decían de Clinton cuando aspiró a la presidencia en 1992.
El hecho de que el ex presidente copie una de las tácticas utilizadas por los republicanos contra él hace 15 años resalta la amenaza planteada por Obama a la candidatura de la esposa de Clinton, la senadora Hillary Rodham Clinton.
Además, ilustra la tendencia de Clinton a enmendar la historia según le convenga.
“Incluso cuando era gobernador y joven y pensaba que era el mejor político en el Partido Demócrata, no me postulé la primera vez. Podría haberlo hecho”, dijo Clinton en una entrevista de televisión en referencia a su campaña presidencial de 1988.
“Y muchos gobernadores demócratas me animaron a que lo hiciera. En mi fuero interno sabía que no debía intentarlo _ que era un político lo suficientemente bueno para ganar, pero creí que no estaba preparado para ser presidente”, dijo Clinton.
Sin embargo, la realidad de aquel entonces era otra. Clinton estaba preocupado por los persistentes rumores de sus infidelidades maritales, algunas de las cuales fueron investigadas por su propio personal, y en privado reconoció que dudaba mucho que pudiera ganar en 1988.
Clinton “está siendo un tanto insincero”, comentó el profesor de ciencias políticas Art English, de la Universidad de Arkansas en Little Rock.
En 1988 Clinton tenía 42 años, cuatro menos que Obama ahora. Uno de los gobernadores que más tiempo ocupó el cargo, los logros de Clinton fueron muy escasos entre 1988 y 1992 _ salvo ganar un quinto mandato como gobernador de Arkansas e insistir a cada rato que no aspiraría a la presidencia antes de que concluyera su gestión. Violó esa promesa a las primeras de cambio.
Como aspirante presidencial primerizo, Clinton se presentó como el “agente del cambio” en un momento aciago, y fue intensamente criticado por los republicanos debido a su juventud e inexperiencia.
Obama se encuentra en la misma situación, y esta vez es Clinton quien intenta torpedearlo.
El senador de Illinois dijo que su desafío en estos momentos consiste en definir la experiencia como algo más que haber trabajado en Washington o en una capital estatal. Insistió que los electores deben valorar por completo su vida, su juicio, y su estilo, insistió Obama, porque si la puja por la Casa Blanca se reduce a una batalla de antecedentes, pierde con toda seguridad.
Por ello, no sorprendió que Obama tenía preparada la respuesta en cuanto se enteró de las críticas del ex presidente.
“Ahí va una cita”, comentó Obama con una amplia sonrisa. “´La experiencia de siempre es irrelevante. Se puede tener la experiencia adecuada o la experiencia equivocada. Y la mía está cimentada en las vidas reales de la gente, y aportaré resultados reales si tenemos valor para cambiar´”.
“Y ese fue Bill Clinton en 1992”.
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