En el mes de septiembre el Banco Central chileno pavimentó en su Informe de Política Monetaria que el comienzo del alza de tasas era algo bastante inminente e inevitable, y así lo fue.
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Sábado, 10 de octubre 2026

En el mes de septiembre el Banco Central chileno pavimentó en su Informe de Política Monetaria que el comienzo del alza de tasas era algo bastante inminente e inevitable, y así lo fue.
El Informe de Política Monetaria (IPoM) ya advertía que pasaría un buen tiempo antes de que volvamos a cifras coherentes con su objetivo, de entre 2% y 4% de inflación anual, pese al poco dinamismo. Esto debido a que el crecimiento potencial de la economía chilena, que es aquel coherente con una inflación estable al ser afectado por fluctuaciones temporales de la productividad y limitaciones transitorias a la disponibilidad de factores -a diferencia del tendencial utilizado en el presupuesto-, sería de apenas 3%, con lo que la brecha de capacidad relevante es mucho más pequeña, y por lo tanto, una política monetaria expansiva como la que el Banco Central (BCCh) llevaba a cabo no sólo sería inefectiva, sino incluso riesgosa. En las últimas semanas también se dio a conocer el proyecto de Ley de Presupuestos, que con un crecimiento más moderado del gasto que el año anterior (4,4%), busca hacerse cargo de la deteriorada posición Fiscal.
En el plano internacional, el FMI actualizó en octubre su World Economic Outlook, donde vuelve a destacar que en las economías desarrolladas, el crecimiento económico en el corto plazo aún parece sólido, pero que éste es más débil e inestable en las economías emergentes, las cuales representan una proporción cada vez mayor del producto mundial y explican la mayor parte del crecimiento global. En el mundo desarrollado, las secuelas de la crisis estarían finalmente comenzando a disiparse, y eso, sumado a un apoyo prolongado de la política monetaria y una vuelta a la neutralidad fiscal, habría permitido que el producto vuelva a expandirse y que el desempleo a nivel general comience a disminuir, aunque persisten presiones deflacionarias. La recuperación sería más clara en Estados Unidos y el Reino Unido, donde la política monetaria probablemente se endurezca pronto, pero es más incierta en la Zona Euro y Japón. En los países no desarrollados, las fuentes de la desaceleración del crecimiento son diversas, e irían desde la caída de precios de las materias primas, hasta el sobreendeudamiento generado anteriormente por el rápido crecimiento del crédito y las turbulencias políticas. Considerando esto, es que por quinto año consecutivo el FMI reduce sus proyecciones para las Economías Emergentes, y los datos preliminares del primer semestre muestran que el mundo se habría expandido unas 3 décimas menos de lo esperado.
Volviendo a EE.UU., si bien es cierto, como plantea el FMI, que sería una de las economías avanzadas que más se recupera, algunas cifras recientes han levantado algo de preocupación y de hecho, han llevado a que el dólar se deprecie levemente -frenando una fuerte tendenciarespecto de una canasta amplia de monedas. En concreto, durante septiembre se habrían creado 142 mil puestos de trabajo, lo que se suma a las correcciones de la cifras de julio y agosto, que revelan que serían 59 mil puestos menos los efectivamente creados en dichos meses. De todas formas, pese esto, la tasa de desempleo se mantiene en un 5,1%, lo que no se vía desde abril de 2008.
En la segunda economía del mundo, China, se conocieron los datos preliminares para el tercer trimestre que muestran una expansión del PIB de 6,9% respecto a igual semestre de 2014, lo que si bien superó las expectativas, no fue bien recibido por los mercados, que ven con dudas las cifras oficiales. Este resultado es producto de un sector servicios (con 8,6% de crecimiento en igual período) que logró compensar el menor dinamismo de la industria y la construcción, sectores clave para la demanda de commodities y energía.
Volviendo al plano local, como se mencionó, el más recenté IPoM preparó el terreno para el comienzo del alza de tasas, que finalmente ocurrió en la Reunión de Política Monetaria de octubre, luego de meses de una política monetaria bastante expansiva. El Consejo de la autoridad monetaria, con esta decisión, se adelanta en un mes a la mediana de las respuestas recogidas en la Encuesta de Expectativas del BCCh y en línea con la más reciente Encuesta de Operadores Financieros de hace tan sólo unos días. La pregunta ahora es respecto al ritmo del alza de tasas, y es así que en su último comunicado, el BCCh deja en claro que naturalmente contempla ajustes adicionales para asegurar la convergencia de la inflación a la meta, pero a un ritmo que dependerá de la nueva información que se conozca.
Las últimas cifras conocidas de actividad tienden a confirmar el mal desempeño de la actividad. El IMACEC de agosto se ubicó incluso por debajo de las muy moderadas expectativas del mercado, con un 1,1% de crecimiento en 12 meses, las cuales tras conocerse los indicadores sectoriales del INE, se situaban entre el 1,5% y el 2,0%, producto de una importante caída de la producción minera de 9,3% en 12 meses y de -1,4% para las manufacturas, sumado a un comercio minorista con un pobre crecimiento menor al 2%. Con este registro resulta cada vez más difícil que la expansión del producto en 2015 supere el 2,0%.
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