Política

Cuando los dinosaurios dominaban la Tierra

No es extraño que las malas perspectivas hayan alcanzado incluso a las normas sobre el vestuario de los candidatos socialistas y que en el manual elaborado para estos comicios se recomienden los trajes “negros, grises y marrones”. Todo un síntoma de su estado de ánimo.

Santi Lucas
Muy lánguidas o famélicas deben ser las previsiones electorales del Partido Socialista Obrero Español de cara a los comicios del 26 de mayo cuando se ha visto obligado a planear una movilización política verdaderamente extraordinaria y pintoresca. La lectura de las elecciones locales y autonómicas en clave y argumentos de pulso nacional entre Gobierno y oposición, que todos los observadores y analistas pronostican sin reservas, fuerza a Rodríguez Zapatero a emplearse a fondo en esta cita. Por ello, el Gobierno ha decidido bajar en pleno a la arena local en las próximas semanas y recorrer el mapa de España de cabo a rabo para apuntalar los mejores resultados posibles.

Entre las principales líneas de campaña diseñadas por el Partido Socialista para enmendar su frágil credibilidad actual y un probable retroceso en las urnas, detectado por las últimas encuestas, se encuentra la de convocar la participación activa de viejos pesos pesados como Felipe González y Alfonso Guerra. Es evidente que la desesperación y el agobio han cundido entre los estrategas electorales socialistas. Rehabilitar a estas alturas el tándem González-Guerra en la escena pública sólo puede ser un signo evidente de nerviosismo y una equivocación mayúscula. Volver a los tiempos en que los dinosaurios dominaban la Tierra no puede reportar sensatamente ningún provecho electoral. Más al contrario, refrescar una etapa de la vida política española que protagonizaron singularmente estos personajes, caracterizada por las sombras más que por las luces y asociada a pasajes realmente escandalosos y desdichados, es de todo punto inconveniente para los intereses políticos del partido del Gobierno.

El pretendido respaldo de González y Guerra a los candidatos locales será más un baldón sobre sus espaldas, una pesada carga para sus aspiraciones, un aval caduco y trasnochado para los proyectos locales, un lastre estrafalario y enojoso. No es extraño que las malas perspectivas hayan alcanzado incluso a las normas sobre el vestuario de los candidatos socialistas y que en el manual elaborado para estos comicios se recomienden los trajes “negros, grises y marrones”. Todo un síntoma de su estado de ánimo.

// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR

// EN PORTADA

// LO MÁS LEÍDO

// MÁS DEL AUTOR/A

Menú