Casi un año después de imponer resoluciones para mejorar la disciplina laboral en Cuba, las autoridades reconocieron que aún persisten deficiencias en el sector. El ausentismo, la solicitud de dádivas para hacer o dejar de hacer cierto trabajo y la irregularidad de horarios continúan a la orden del día.
Ministro de trabajo lamenta “falencias”
El ministro de Trabajo y Seguridad Social, Alfredo Morales, lamentó las falencias como sistemáticas llegadas tardes y ausencias de los empleados, entre otros.
“Los cambios de inadecuadas conductas como proceso complejo demandan acciones y chequeos permanentes”, expresó en declaraciones publicadas del jueves en la prensa estatal.
La entrada en vigor de las nuevas disposiciones se produjo el 1 de abril y bajo estas reglas los empleados deberán cumplir con los horarios, permanecer en sus puestos y proteger la infraestructura.
Se les prohibió aceptar retribuciones personales a cambio de solución de algún asunto y se ampliaron los horarios de las oficinas para realizar trámites sin faltar al trabajo. Además, deberán avisar sobre sustracciones y su incumplimiento acarreará severas medidas.
Según Morales, un monitoreo realizado entre abril y septiembre demostró que subsisten irregularidades, incluyendo la falta de los directivos a los centros de trabajo.
Cuba busca remontar las serías indisciplinas laborales agudizadas en la pasada década por la crisis económica, que relajó el sector generando ineficiencias severas en todas las ramas de la producción.
Muchos isleños se mostraron molestos por el reajuste, toda vez que persisten dificultades en el transporte –para llegar a los trabajos–,provisiones de almuerzos o guarderías infantiles.
Aunque en los últimos tiempos hubo un incremento de los salarios, los cubanos cobran unos 15 dólares mensuales y algunos obtienen otros 10 dólares más por pertenecer a sectores que ingresan divisas.
Pese al enorme conjunto de subsidios como a la educación, la salud y los servicios y un buen porcentaje de remesas familiares, algunos se quejan de que el ingreso es insuficiente.
Pero por otro lado, el sistema suele ser acusado por sus críticos de “paternalista”, dada la falta de rigor y benevolencia en las prestaciones a los trabajadores sin una contrapartida en la eficiente producción.
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