Los trabajos de excavación previstos en el paraje de Fuente Grande, en Alfacar (Granada), donde estaría enterrado el poeta Federico García Lorca, comenzarán este lunes 19 de octubre. En principio, los restos del poeta no se exhumarán porque la familia se ha reservado el derecho a identificarlo. La excavación se centrará en seis posibles fosas.
Sus restos no serán identificados
El próximo lunes 19 de octubre comenzarán los trabajos de excavación en el paraje de Fuente Grande, donde se cree que estaría enterrado el poeta Federico García Lorca. La excavación se centrará en seis fosas y alrededor de ellas se instalará unos doscientos metros de una carpa metálica que preservará la “privacidad” del proceso. Sin embargo, los restos del poeta no serán identificados por expreso deseo de sus familiares.
En principio y a petición de la Asociación Granadina de la Memoria Histórica, se buscarán los cuerpos de los que se cree que fueron fusilados junto a García Lorca: los de los banderilleros Francisco Galadí y Joaquín Arcollas, y de otras dos personas más, del que fuera inspector de tributos Fermín Roldán, y del restaurador granadino Miguel Cobo Vílchez.
Según ha informado la Junta de Andalucía, las labores de excavación y exhumación serán posibles tras el convenio suscrito este viernes entre la Consejería de Justicia, la Diputación de Granada -propietaria de los terrenos-, la Universidad de Granada (UGR), el Ayuntamiento de Alfacar, y la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica (AGRMH).
La AGRMH se encargará de coordinar las tareas de excavación y por ello ha recibido una subvención de la Junta de Andalucía de un total de sesenta mil euros.
Según informa la agencia de noticias Europa Press, las investigaciones previas practicadas por el Instituto Andaluz de Geofísica, que trabajó en los terrenos con georradar entre los días 21 y 30 del pasado mes de septiembre, han revelado la existencia de seis zonas de interés para la excavación, que se encuentran a una profundidad de entre 0,60 y 1,80 metros.
De acuerdo con el proyecto, en una primera fase, la carpa, de diez por veinte metros, se instalará en cuatro de estas zonas, las que se cree con más probabilidad que puedan tratarse de
enterramientos clandestinos, y posteriormente se trasladará a los otros dos enclaves en los que se han detectado
movimientos de tierra.
Todos los restos que sean hallados serán individualizados y, tras las tareas de identificación antropológica, a aquellos que hayan sido reclamados se les practicará otras pruebas científicas, como el análisis de su ADN, si bien en el caso de Arcollas -que no dejó descendencia y cuyos restos han sido solicitados por la Confederación General del Trabajo (CGT) y la Asociación Nacional de Banderilleros– la tarea será complicada.
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