Dos legisladores de la oficialista Concertación votaron con los partidos de derecha, que se negaron a aportar más fondos al sistema de transporte Transantiago y sólo aprobaron un subsidio simbólico de dos dólares.
Presidenta Bachelet con problemas
El rechazo a inyectar nuevas partidas presupuestarias para el sistema de transporte capitalino Transantiago, ha sido un duro revés no sólo para la presidenta Michelle Bachelet, sino para la coalición gobernante de la Concertación por la Democracia, la cual corre altos riesgos de desmembrarse y ceder posiciones
El Senado chileno, que contaba hasta ayer con mayoría oficialista, rechazó otorgar una partida de 92 millones de dólares para financiar al Transantiago. Aunque el sistema es operado por empresarios privados, necesita para su implementación inicial la existencia de subsidios estatales.
El resultado de la votación en el Senado fue de 18 en contra del subsidio y 16 votos a favor. La cámara alta posteriormente aprobó una moción para entregarle al Transantiago dos dólares de presupuesto simbólico, lo cual fue calificado por el oficialismo como “una burla”.
La pérdida de posiciones en la cámara alta por parte del oficialismo, se debió a problemas internos de la propia Concertación. Los senadores Fernando Flores (socialdemócrata) y Adolfo Zaldívar (demócrata cristiano) –hasta ayer parte del oficialismo- se alinearon con la derecha opositora, que rechazó en bloque el proyecto.
Desde su puesta en marcha en febrero de 2006 el Transantiago ha sido un gran dolor de cabezas para la presidente Bachelet. Nuevos recorridos, demoras en la llegada y transcurso del trayecto, reducción de otros medios de transporte, han sido entre otros, los problemas que el nuevo sistema ha traído a la gestión de la presidente.
De hecho, desde la puesta en práctica del mismo, la imagen positiva de la mandataria ha descendido estrepitosamente.
El rechazo de incrementar el presupuesto para el Transantiago, pone al gobierno de Bachelet, nuevamente en aprietos. Al no lograr la aprobación de nuevos recursos, la situación actual obligaría al gobierno a decretar una impopular alza de la actual tarifa de 380 pesos (0,74 centavos de dólar), que erosionaría aun más la debilitada popularidad de Bachelet.
Desde marzo de 2006, por primera vez en Chile desde el retorno a la democracia en 1990, el oficialismo contaba con mayoría en ambas cámaras del Congreso, una situación que le permitía cierta holgura al gobierno de Bachelet en materia de legislación. Ahora, las diferencias respecto al transantiago, amenazan con desmembrar la coalición oficialista, tras el nuevo alineamiento de fuerzas que se produjo ayer en el Senado.
Según el analista político Patricio Navia, “Bachelet tendrá que recurrir a las mismas herramientas de negociación que usaron sus predecesores. Si lo hace bien, debería tener éxito, pero si no logra articular un equipo de ministros capaces de negociar, entonces sus dos últimos años serán muy complicados”.
Por su parte, Camilo Escalona presidente del Partido Socialista “la Concertación atraviesa por una situación muy delicada. No nos vamos a rendir frente a esta alianza espuria que se configuró”, indicó el líder partidario.
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