Política

Gobierno por puntos

Santi Lucas
Los españoles estamos muy próximos a estrenar el carné de conducir por puntos. La idea básica y novedosa es que a un crédito inicial, que la autoridad concede a los ciudadanos para circular debidamente documentados, se le irán detrayendo puntos de solvencia por las infracciones que podamos cometer, de acuerdo a un criterio reglado, llegando incluso, en los casos más graves, a extinguirse por completo la confianza depositada en nosotros e impidiendo que nos pongamos al volante. Llevada la iniciativa hasta sus últimas consecuencias, las carreteras deberían estar a salvo de insumisos y limpias de conductores temerarios e irresponsables.

Sirve el método para ponderar a un conductor y también a un gobierno democrático. Las urnas otorgan y legitiman un mandato político y la presunción del buen gobierno que sus miembros deberán administrar con prudencia y acierto, para no ir rebajando o llegar a perder todos los puntos obtenidos. La Historia nos enseña que ha habido gobiernos capaces de mantener vigente durante mucho tiempo su carné de gobernar, renovando periódicamente el apoyo popular y sin quebrantarlo en el ejercicio del poder. Otros, por el contrario, han dilapidado en poco tiempo las garantías asignadas al principio y no se han hecho merecedores de continuar en la carrera.

En España, el Gobierno de Rodríguez Zapatero está pujando con ahínco por conducir fuera de una pista razonable, sin la debida atención al mantenimiento de sus credenciales democráticas. En dos años, ha infringido un buen número de pautas de las que, indudablemente, deberá responder llegado el momento en unas elecciones.

De una estrategia concertada entre el Gobierno y la oposición para afrontar retos tan importantes como la configuración territorial del Estado, la inmigración ilegal, el terrorismo o la política exterior, hemos pasado a una descalificación global de la oposición, a un intento de marginarla de las cuestiones capitales, a despreciar sus ofrecimientos de consenso y a anular cualquier referencia positiva del pasado.

Prevé el carné por puntos que, agotado el saldo, se produzca un nuevo examen y otra evaluación de idoneidad y conocimientos. Nuestro Gobierno se puede llegar a encontrar muy pronto en la misma situación. De momento, el título habilitante para regir nuestros destinos con sensatez está muy dañado.

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