Economía y Sociedad

La decepción política en Argentina

No hubo ni reforma política ni avances profundos en la economía. Y esto es un estado cuyos síntomas comienzan a sentirse con nitidez (la inflación es uno de ellos, pero también el estancamiento del empleo).

Editorial
Diario Exterior publicó un informe que da cuenta del descreimiento que la ciudadanía argentina tiene en la política y los efectos que ello acarrea en la falta de interés, de iniciativas y de compromiso. En la decepción de una gran parte de la comunidad hacia la clase dirigente y hacia el sistema en su conjunto. Esto adquiere especial interés cuando falta tan poco para las elecciones generales y el pueblo debe decidir cómo quiere ser gobernado.

La comprobación de esta “sensación” no es difícil de explicar. El gobierno peronista ha hecho poco y nada para desanudar las trampas del clientelismo y crear una administración más transparente y efectiva. Poco hubo de apoyo a la iniciativa privada y a la generación de medidas para el desarrollo. Lo que hubo en cambio, fueron medidas de superficie destinadas a mantener las ventajas de una situación externa favorable (en cuanto a precios) y los mecanismos del típico asistencialismo popular.

La coyuntura del país

No hubo ni reforma política ni avances profundos en la economía. Y esto es un estado cuyos síntomas comienzan a sentirse con nitidez (la inflación es uno de los más preocupantes, pero también el estancamiento del empleo). Las propuestas de renovación presentadas por el oficialismo, en manos de Cristina Fernández, la esposa del presidente, son cuestiones de maquillaje que poco alterarán los aspectos de fondo. En caso de vencer, Argentina seguirá dependiendo del buen comportamiento de los precios y de la capacidad del estado por controlar eficientemente la política asistencial.

Así las cosas no sorprende que la población se sienta descreída. Que los argentinos piensen más en cómo harán para llegar a fin de mes que en las opciones para el futuro. Son preocupaciones que vienen de la coyuntura y que reflejan la ruptura existente entre los intereses de la clase política y los de la propia gente. Son tiempos electorales, es verdad, pero poco se ha escuchado sobre la forma en que se afrontarán los graves problemas del país: por ejemplo, el impulso a la industria, la situación previsional (la seguridad social), el desarrollo tecnológico, la reforma del estado.

En ello tendrá una función indispensable la oposición. Aquellos que puedan ofrecer algo distinto a lo que hoy postula el gobierno y que enfoque los verdaderos problemas. Que olvide la retórica populista y encare con firmeza los aspectos más urgentes. Tanto Macri, como Lavagna, López Murphy o aún Carrió, deberán esmerarse en encontrar un nuevo camino que constituya claramente una alternativa de gobierno.

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