Economía y Sociedad

La demografía y el panorama internacional


Las recientes estadísticas en España nos sitúan en un crecimiento demográfico en crecimiento, a niveles de 1993. Es, sin duda, una buena noticia. La a veces mal comprendida inmigración ha tenido mucho que ver en este rebrote demográfico, puesto que el 15% de los nacimientos ha sido de madres extranjeras. He aquí un primer claro beneficio de los inmigrantes: paliar el invierno demográfico de la “vieja” Europa.


 


Pero, agradeciendo esta contribución notable, cabe preguntarse por qué España, por sí sola, no es capaz de asegurar el relevo generacional y se hunde en un crecimiento cero. Hoy los españoles tienen menos hijos y más tarde que nunca. Se oyen voces sobre la carestía de a vida y sobre lo difícil que resulta económicamente tener hijos, el acceso a la vivienda, el coste de la educación, etc.


 


Es urgente caer en la cuenta de que España es un país donde la familia está muy desprotegida y nada incentivada por las administraciones públicas. Comparativamente, estamos a la cola en materia de beneficios e incentivos a las familias. Esto choca con la apreciación máxima de nuestros compatriotas de dicha institución.


 


En toda la envejecida Europa, se están proponiendo políticas de ayuda a la familia porque en ella está el futuro de una nación. Sin embargo, en nuestro país, todavía estamos inmersos en modas desfasadas que consideran a la familia como una institución “burguesa” y en un proceso de decadencia y sustitución por nuevos “modelos” de familia que si son alentados y subvencionados espléndidamente por las administraciones.


 


Si queremos tener futuro, no podemos descuidar lo que los españoles consideran la célula básica de la sociedad, fomentarla, cuidarla y protegerla. No cabe en la cabeza que en un momento de máxima prosperidad no seamos capaces de procurarnos, sin la ayuda de los inmigrantes (la cual agradecemos), nuestro propio relevo generacional. Algo grave no funciona en las prioridades de nuestros gobernantes o incluso de la propia sociedad. España, Europa, envejecen a marchas forzadas y pronto serán superadas por naciones y continentes más jóvenes y con más empuje ya que nuestros esfuerzos se dedicarán a mantener una población anciana, con el respeto que merecen nuestros mayores.

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