Según informan agencias de noticias, el movimiento opositor que ha encabezado las protestas en Egipto contra el presidente Mohamed Morsi, Tamarud, “rebelde” o “rebelión”, en árabe, le ha dado hasta el martes para que renuncie al cargo.
Ayer se produjo en las calles egipcias una de las
jornadas más multitudinarias de la historia. Al menos 46 personas armadas han sido detenidas en esta nueva jornada de protestas y ya hay ocho fallecidos por los enfrentamientos en la sede central de los Hermanos Musulmanes en el Cairo.
La pasada media noche la presidencia volvió a insistir en que el diálogo es “la única vía” para poder salir de este complicado momento. “Si hay una falta total de respuesta a nuestra iniciativa, si no se escucha ni hay interés desde ningún lado, ¿qué puede hacer la presidencia?”, ha dicho el portavoz Omar Amer.
Hoy se enfrenta a un ultimátum: “Mursi tiene hasta las 5 de la tarde del martes 2 de julio para abandonar el poder. Debe hacerlo para que las instituciones del Estado egipcio inicien los preparativos de unas elecciones presidenciales anticipadas”, lanzó a última hora de ayer ´Tamarrud´ (Rebelión, en árabe), la campaña que ha reunido más de 22 millones de firmas exigiendo su dimisión.
Primer año de mandato
Mohamed Mursi cumple este domingo su primer año en el poder con un claro descontento político y social que lo ha puesto en el ojo del huracán por parte de los opositores, quienes exigen su renuncia y elecciones anticipadas, según informa la agencia EFE.
Hace un año, se logró imponer en la segunda ronda a Ahmed Shafiq, ex primer ministro del régimen de Hosni Mubarak, el islamista juraba su cargo “considerando los intereses del pueblo de manera total”. Ahora, frente a quienes le critican por seguir los dictados de los Hermanos Musulmanes (grupo en el que militó hasta acceder a la Presidencia), él defiende su legitimidad y el juego democrático.
Mursi comenzó su andadura con el polémico restablecimiento de la Cámara baja del Parlamento, que estaba dominada por islamistas y había sido disuelta por la justicia. El Tribunal Constitucional revocó decisión, en un preámbulo de futuras disputas judiciales. En sus primeras semanas, Mursi ordenó liberar a los presos políticos de la revolución y formó un nuevo gobierno de islamistas y aliados, a cuya cabeza puso a Hisham Qandil, hasta entonces ministro de Recursos Hídricos y de bajo perfil político.
Su mayor proyección internacional fue su mediación para que Israel y el movimiento palestino Hamás alcanzasen una tregua tras la ofensiva de noviembre en la franja de Gaza. Apenas unos días después de ese éxito diplomático, el mandatario sorprendía a los egipcios con una declaración constitucional en la que blindaba ante la justicia sus decisiones.
Esto supuso una serie de protestas continuadas, huelgas de jueces, disturbios que se saldaron con muertos y heridos y una gran desconfianza de quienes creían en él. La estrategia de Mursi pretendía salvaguardar la redacción de la nueva Constitución a manos de los islamistas y la celebración de un referéndum en diciembre, que permitió su aprobación pese a ser rechazada por los votantes en El Cairo.
Esta nueva Carta Magna no supuso el fin de una transición democrática a pesar de lo que se esperaba. El segundo aniversario de la revolución en enero marcó una nueva ola de protestas violentas contra Mursi, que propuso un diálogo nacional poco convincente. En su lugar, la oposición insistió en la reforma constitucional, un ejecutivo de unidad nacional y las dimisiones del primer ministro y el fiscal general.
Toda la inestabilidad política también la ha pagado la economía del país. El turismo ha sufrido una gran bajada y también lo ha hecho la inversión extranjera, motivado por la disminución de las reservas de divisas, el desplome de la libra egipcia y la subida de los precios. Por eso, el Gobierno negocia a día de hoy un préstamo de 4.800 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que le permita coger aire y recuperar la confianza perdida.
Se esperan masivas manifestaciones para el martes
Mañana se espera una nueva jornada de manifestaciones que irán en aumento. Según informa El Mundo, esto podría conducir a la huelga general. El Frente 30 de junio, que reúne a políticos y activistas, marcó anoche la senda para rectificar el paso de dos años y medios de calamitosa transición hacia la democracia. “El régimen de la Hermandad debe irse tras un año catastrófico y sus tentativas de secuestrar Egipto y la revolución del 25 de enero (que precipitó la caída de Mubarak en 2011)”, señaló el bloque en un comunicado.
Para cambiar el paso, la organización ha convocado protestas y sentadas para hoy, y han sido bautizadas como “marchas del millón” no solo se proponen volver a llenar los lugares de ayer sino extender la marea humana hasta el palacio presidencial de Al Quba, donde Mursi ha trasladado su oficina y ayer trató de hacer su trabajo como cada día.
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